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SOLLOÍNA

Tres "S"

La liturgia del espectáculo sangriento, tan querido a la telerrealidad.
De Alcásser a Tony Alexander King.
Tras el (presunto) asesino, tras el morbo, la audiencia.
Aquellas “tres eses” –sexo, sangre, sensacionalismo- de referencia,
que cita el profesor Gérard Imbert, quien se pregunta si añadir muerte
como otro elemento que fomenta el voyeurismo y el morbo.

El británico King, imputado en los crímenes de las jóvenes malagueñas
Rocío Wannikof y Sonia Carabantes, que vuelve a los juzgados para declarar
sobre la desaparición de otro joven.

Todos los focos otra vez, primer plano. No aclara, esparce dudas:
Cabopino, una sauna, últimos testigos, su amigo ¿o ex? Robert Graham.
Un trámite judicial elevado a la categoría de noticia.
Micrófonos al aire, plumillas.
Abogados que insinúan, recelan, apuntan. Luego aparecerán en los informativos.
Radios, televisiones. En algunas como el hecho destacado.
Más allá de la política, de la economía, de la inmigración.
La cobertura del oficialismo. Las tres “eses”.
King como símbolo, como silueta, como síntoma.

La audiencia. Pública y privada.
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1 comentario

Anónimo -

Dios no salvará a la Reina, ni al King, rey o no.
Pero sí creo en la salvación de los álfiles, diagonales, asimétricos.
En cambio, de los peones mejor no hablar: sólo buscan sensacionalismo con historias baratas. Los caballos, apenas saben de la compañía de las torres. Tambièn se conocieron en Cabo Pino el rey y la reina, y mira que partida juegan los tíos.
jaque al king.
Jaque mate.
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