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SOLLOÍNA

El adiós de Sardá

El adiós de Sardá Javier Sardá se va. No a la nueva televisión en abierto de Polanco, como se había especulado, sino a descansar. Un año sabático para el presentador de Crónicas Marcianas, que lo dejará en junio. Niega desavenencias con la cadena, Telecinco, a la que anuncia que volverá para cumplir los dos años de contrato que le queda. Niega la competencia de Buenafuente, que desde Antena 3, le derrota en número de espectadores. Se marcha por cansancio, por el paso de algunas malas noticias, como la muerte de uno de los directivos del programa y amigo personal de Sardá, Joan María Mainat. Ahora, después de casi ocho años en antena, le preocupa recolocar a sus colaboradores, algunos de los cuales comenzaron con él en Radio Nacional de España (RNE) en los años 80.
¿Genio de la comunicación o príncipe de la telebasura? Quizá ambas cosas. Es decir, un magnífico profesional, el mejor comunicador, que derivó hacia la lucha demedida por la audiencia, el share maldito, con la entrañable excusa de que eso es lo que la gente quiere y la probable mentira de que el dinero recaudado le permitirá algún día hacer otro tipo de programa. Que así sea.
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