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SOLLOÍNA

La manifestación

La manifestación La policía antiterrorista ha saltado por los aires en los últimos meses. El Gobierno, con el apoyo de los grupos del Congreso, excepto el Popular, considera que el momento político es propicio para intentar una salida negociada con la banda ETA. El partido de Rajoy ha optado por el rechazo absoluto y el uso partidista de las diferencias.

En este clima crispado y tenso, la Asociación de Víctimas del Terrorismo ha convocado para mañana una manifestación con el lema "Por ellos. Por todos. Negociación en mi nombre, no". Sus dirigentes se han visto obligados a precisar que no es un acto contra el Gobierno sino contra lo que consideran un giro en su política antiterrorista y que el enemigo de las víctimas del terrorismo "no es el Gobierno, sino ETA, sus cómplices y su ideología totalitaria". Pero a muchos nos queda la impresión de que la AVT, con su inefable presidente Francisco José Alcaraz, el apolítico de derechas, se moviliza en la calle frente a una decisión soberana del Congreso. No es riesgo menor el de su excesiva politización.

Porque no se puede manipular a las víctimas. Tampoco acrecentar la disputa partidaria desde la AVT ni entorpocer la unidad de las distintas asociaciones. Es lo que ha ocurrido, y es lo que alega, con razón, el Alto Comisionado para las Víctimas, Gregorio Peces-Barba, para no ir. Parece que acudirá José María Aznar, todavía presidente de honor de la AVT, en otro acto irresponsable de un ex devenido en aquello que tanto rechazó, pancartero. El hombre que, por cierto, ordenó negociar directamente con ETA, a la que reconoció como Movimiento de Liberación Nacional Vasco, como bien detalla su amigo Pedro J. Ramírez en "El desquite", y recordó el 17 de mayo en su columna de El País, "Nunca tan lejos", Miguel Ángel Aguilar, que -tras reproducir las apelaciones a que no habría contrapartidas políticas, aunque sí beneficios penitenciarios e incluso indultos masivos para los terroristas encarcelados- cita: "Nunca un jfe de Gobierno español había llegado hasta el extremo de reconocer al entorno político de ETA con su propia autodeterminación, en aras de obtener la paz. Yo -escribe Pedro José- me sentía orgulloso de la audacia política de Aznar y, tanto en público como en privado, no dejaba de animarle a seguir protagonizando lo que, en términos churchillianos, definí como su mejor hora". (Los panegíricos tiene estas cosas, que te dejan con las verguenzas al aire; pero esa es otra historia). Quiero decir que con Aznar, Rajoy y la plana mayor del PP cierran el círculo.

Pese a la prevista afluencia masiva a la manifestación, la lectura final será otro enfrentamiento PP/Gobierno ZP para mayos gloria de la estrategia etarra. Flaco favor para los que han sufrido el golpe criminal del terrorismo, su familiares y allegados. Sobre todo, porque algunos de ellos han optado por quedarse en casa. Quizá con la esperanza de recuperar el necesario consenso que facilite acabar con ETA y sus tentáculos. Entre todos.

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