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SOLLOÍNA

No todo vale, María

María San Gil es una mujer valerosa, un ejemplo de dignidad en medio del páramo en que los terroristas quieren convertir el País Vasco. La presidenta del PP en esta comunidad autónoma se ve obligada a llevar escolta desde hace años. Su hijo de corta edad casi no conoce la libertad. Ni siquiera para jugar en el parque. San Gil ha enterrado a muchos compañeros de partido y del PSE-PSOE, con los que ha trabajado por la paz, la justicia, las víctimas. Ella mantiene el coraje y la fortaleza para hacer frente a los violentos, para proclamar que no se rinde, que la democracia no claudica. Por eso es difícil de entender que entre en el juego de la dirección nacional del PP y diga cosas como las que le atribuye el Diario de Sevilla del domingo pasado:
ETA ya no mata no sólo por la eficacia policial sino porque "políticamente está obteniendo éxitos que no esperaba", por lo que ya no le es tan necesario el asesinato. "Para ETA, el hecho de que gobierne Zapatero no es lo peor que le puede pasar" y por eso "tiene que posibilitar" que el PSOE "siga más tiempo en el Gobierno", ya que para los terroristas "sería una malísima noticia que perdiera las elecciones, pues sabe que con el PP este clima de buenismo y de talante mal entendido no se va a producir".
Barbaridades. Barbaridades impropias de quien vive amenazada y se juega la vida por la libertad, que reflejan el deterioro absoluto de la convivencia política. Si es por votos, María, te doy el mío. Pero por ahí no.
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1 comentario

jesúsb -

me temo que el "error" está desde el principio del razonamiento. Me temo que decir que esta señora está ahí para defender la libertad es mucho decir. Otra cosa sería decir que está ahí por amor al poder y para beneficiar a su partido. De hecho, bajo esa premisa, todo encaja bastante bien.
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