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SOLLOÍNA

Muérase, y saldrá en la tele

El titular es exagerado, sensacionalista si quiere. Pero la extraordinaria relevancia de los sucesos en los telediarios de todas las cadenas la acaba de demostrar un reciente estudio de la revista Consumer-Eroski, que indica que este tipo de noticias ha triplicado su presencia en los informativos en los últimos cuatro años, hasta legar a una media de casi el 18% del tiempo, porcentaje que en 2002 no llegaba al 7%.

Entre los cinco canales nacionales (TVE-1, La 2, Tele 5, Antena 3 y Cuatro),  la política supone el 23,9% de media, los sucesos, el 21,5, y el deporte, el 17,3, seguido de lejos por la cultura (8,9%). Los temas relacionados con la vida de los ciudadanos (medioambiente, salud, ciencia, consumo o cultura) no llegan al 15% cuando hace cuatro años acaparaban el 20% del espacio de estos informativos.

Pero hay sorprendentes matices. Los Telediarios de La Primera son los que más tiempo conceden a los sucesos (26,3%) y equiparan deportes y política (19%); Antena 3 prima los deportes, sucesos y política -por este orden-; Tele 5 incide en la política y los sucesos e iguala el deporte con las cuestiones sociales (14,2% del tiempo), y Cuatro resalta la política, con un 35,5%.

La conclusión es demoledora: "Los telediarios de las cadenas de TV españolas renuncian a tratar contenidos tan relacionados con la vida de los ciudadanos como el medio ambiente, la salud, la ciencia, el consumo, e incluso la cultura (el tiempo dedicado a todos estos temas apenas representa hoy el 15% del que duran los telediarios), en favor de informaciones más espectaculares y atractivas como los sucesos y accidentes o los deportes, que sumados acaparan casi el 40% de los informativos. Además, las cosas van a peor: en un informe similar realizado por CONSUMER EROSKI en 2002, la suma del tiempo dedicado a cultura, consumo, medio ambiente, salud y ciencia representaba el 20%, y los sucesos absorbían algo menos del 7% del tiempo cuando hoy ocupan casi el 18%".

Pienso que estos datos desvelan unas prácticas profesionales y empresariales que responden, pese a que rara vez lo reconozcan, a la presión del gran monstruo de la sociedad moderna: el público, que actúa también como consumidor y elector. el analista italiano Furio Colombo advierte sobre su perniciosa influencia en los medios de comunicación en su último manual sobre periodismo. "Aflora cada vez con mayor frecuencia una referencia a ’lo que la gente pide’, ’lo que la gente quiere’, una referencia que jamás ha favorecido al sistema de las informaciones. El periodismo está en su mejor momento cuando es un asesor independiente del público, no cuando se inclina ante sus humores. (...) Doblegarse a las exigencias inmediatas de la opinión y a sus ventoleras furiosas no compensa". Quizá no a largo plazo, a corto deciden las cuentas de resultados y la capacidad de influir.

Se pregunta Colombo: “(¿Quién dicta una línea de trabajo, los periodistas, el mercado?) (...) Una gigantesca ola de material ‘recibido y publicado’ está llenando los diarios y telediarios del mundo. Agencias, iglesias, centros de investigación, gobiernos, oficinas de prensa, organizaciones internacionales, grupos organizados de presión y divulgación dan noticias, ofrecen revelaciones, indican orientaciones, proponen resultados no controlados de investigaciones y sondeos, nos dicen qué queremos, cómo es y cómo debe ser la relación con nuestros hijos, con nuestra familia, comenzando por la procreación”. Y aún más: la deriva hacia el espectáculo y la anexión de los medios a la gran industria del tiempo libre.

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