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SOLLOÍNA

Ana Belén García

Vista en el Juzgado de lo Social número 4 de Sevilla. Demanda de la familia de Ana Belén García contra la Agencia Korpa. La joven periodista falleció el 20 de enero de 2005 en accidente de tráfico, cuando se dirigía desde Sevilla a Villafranca (Córdoba) para cubrir la inauguración de un tramo del gasoducto Huelva-Madrid presidido por los Príncipes de Asturias.

En junio del año pasado, no hubo conciliación entre las partes. Ni siquiera fueron los representantes de Korpa, empresa dirigida por Álvaro García Pelayo, junto a su mujer, la televisiva Ángela Portero, y su hermana Paloma, asidua una a Salsa rosa y a ¿Dónde estás, corazón?, la otra. El caso ha llegado a un juicio que se ha convertido en denuncia contra la precariedad laboral de los periodistas.

El abogado de la familia sostuvo que la joven mantenía con la agencia una relación laboral con "dependencia orgánica", pues la empresa "establecía su jornada de trabajo, los temas a cubrir y ponía los medios para realizar el reportaje". Murió "en la ejecución de un contrato de trabajo, no reconocido pero que en la práctica existía". El decano de la Facultad de Comunicación de Sevilla, Francisco Sierra, compareció como testigo y denunció la "fuerte tendencia a la precarización, que es extrema en la prensa del corazón", donde "puede haber personas con contratos en prácticas durante ocho años". Sierra, que dirigía la tesis de la fallecida, aseguró que Ana Belén "no era el tipo de free-lance que busca la noticia y luego la vende, sino que trabajaba por encargo día a día". El Sindicato de Periodistas de Andalucía (SPA), cuyo abogado defendió a la familia, asegura a EFE que Korpa ni siquiera ha abonado la última mensualidad que adeuda a la reportera, correspondiente al periodo entre el 27 de diciembre de 2004 y el día del accidente.

El letrado de Korpa, la empresa de los García Pelayo, sostuvo que la joven periodista era solo una colaboradora o free-lance, "no trabajaba en una relación de contrato laboral y podía haber rechazado el encargo", y aportó a su favor un informe de la Inspección de Trabajo que no apreció indicios de relación laboral pues Korpa ni siquiera dispone de centro de trabajo en Sevilla.

Ana Belén daba el perfil del periodista actual: mujer, de entre 25 y 30 años, con un sueldo que no supera los 600 euros al mes y, con la suerte que ella no tuvo, contratada temporal. Una precarización que se acentuará, sin duda, con el desmantelamiento de la radiotelevisión pública, donde uno de los objetivos es sustituir personal de unos 50 años por jóvenes con derechos laborales rebajados. ¿Dónde estás, Urbaneja, salsa rosa del liberalismo mediático y profesional?

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1 comentario

Rhetor -

Salve lectores!
A mi dolor por la muerte de esta gran compañera (con la que tuve la suerte de compartir los años de la licenciatura) hay que unir la indignación enorme que me produce esta noticia.
La historia se vuelve a repetir; cuántos compañeros hemos sufrido en nuestras carnes la idiosincracia de las empresas mediáticas, que exprimen las vidas de los jóvenes periodistas recién salidos de las facultades y con unas ganas enormes de trabajar, pero a qué precio.
Extraños contratos de colaboradores, trabajadores free-lance, etcétera, son las armas de estas empresas que se burlan de la ética.
Trabajador ocasional, eso dice el papel; pero la verdad es que estaba allí todo el día, sacaba más páginas que nadie, salía el último y era el primero en montarse en la moto del fotógrafo para coger la autovía a 150 km/h antes de que despegase el avión del Sevilla o del que sea. Ese es el día a día de muchos compañeros y estas son las consecuencias.
Ojalá la familia de Ana encuentre fuerzas y apoyos para seguir luchando porque en esa lucha ganamos o perdemos todos.
"Hominus homini lupus est"
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