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SOLLOÍNA

De Chaves Nogales

De Chaves Nogales

Hay un comentario de Álvaro en la nota anterior sobre la biografía de Juan Belmonte contada por el periodista y escritor sevillano que encabeza este post. (Si el firmante es Álvaro Romero, como imagino, también es periodista y "escritor a jornal (y muchas veces de balde)", vecino de LPyV, antitaurino confeso). Afirma que lleva un mes aconsejando leer a Chaves Nogales. Más o menos, es el tiempo que intento dejar constancia aquí del descubrimiento de este autor. Es el tiempo que me flagelo por los años que ha reposado en la librería de casa su obra periodística completa editada por la Fundación Luis Cernuda, de la Diputación de Sevilla.

Primero fue la historia de Belmonte, de 1935, considerada la mejor biografía de la literatura española, por la que me interesé para regalársela a mi compadre, aficionado de vieja sabiduría, al que tendré que comprarle otro ejemplar. Aquí está su primer capítulo, y lo que sigue es aún más deslumbrante. Olvídate de aquel nuevo periodismo con sus Tom Wolfe y derivados, que nos vendieron como una forma moderna de ver y contar la realidad, y maldice a todos aquellos que te sermonearon en la Facultad sin ofrecerte el conocimiento de aquel precursor muerto en el exilio de Londres, silenciado por académicos y pistoleros a uno y otro lado de los totalitarismos del siglo XX.

Después rescaté del polvo La agonía de Francia. Acababa de leer Diario de Berlín, donde el periodista W. Shirer relata desde dentro la ominosa cotidianeidad del nazismo. Chaves Nogales nos cuenta la descomposición francesa ante el avance de las tropas alemanas. De aquella Francia que "era también un mito de la democracia, de la libertad, de los Derechos del Hombre". Y lo hace un republicano español, exiliado de la Guerra Civil, que busca el amparo de la civilización ante tanta barbarie, y que en su segunda huída, camino de Gran Bretaña, alumbra la esperanza: "Aún hay patrias en la tierra para los hombres libres".   

Más tarde corrí a la librería para hacerme con A sangre y fuego. Héroe, bestias y mártires de España (1937). Su prólogo, de unas pocas páginas, es la reflexión más lúcida, equilibrada y desgarradora que se pueda leer sobre aquella matanza, frente al fascismo y el comunismo, contra los bombardeos de la aviación franquista y contra los paseos de los milicianos; escrito además cuando humeaban las balas en las tapias de los cementerios y las tierras de España eran baldíos de cruces y muertes. 

De la añoranza inicial -"Yo era eso que los sociólogos llaman un <<pequeñoburgués liberal>>, ciudadano de una república democrática y parlamentaria"- a los principios -"Antifacista y antirrevolucionario por temperamento", "un odio insuperable a la estupidez y a la crueldad", "idiotas y asesinos se han producido y actuado con idéntica profusión e intensidad en los dos bandos que se partieran España"- hasta las dolorosas conclusiones -"Yo he querido permitirme el lujo de no tener ninguna solidaridad con los asesinos. Para un español quizá sea éste un lujo excesivo", "No me interesa gran cosa saber que el futuro dictador de España va a salir de un lado u otro de las trincheras", "Me expatrié cuando me convencí de que nada que no fuese ayudar a la guerra misma podía hacerse ya en España".

Y al fin: "No quiero sumarme a esta legión triste de los <<desarraigados>> y, aunque sienta como una afrenta el hecho de ser español, me esfuerzo en mantener una ciudadanía española puramente espiritual, de la que ni blancos ni rojos puedan desposeerme".

Más sobre Manuel Chaves Nogales:

- La página sobre el autor de María Isabel Cintas, catedrática de la Universidad de Sevilla, responsable de la agotada edición de sus obras completas en la Fundación Luis Cernuda, Diputación de Sevilla.

- Especial de Babelia, suplemento artístico de El País.

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