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Los míos (y la realidad) de 2012

Los míos (y la realidad) de 2012

En estos tiempos negros y convulsos, la lectura reposada de grandes obras puede hacernos entender lo que ocurre y por qué ocurre, lo que permanece oculto y lo desvelado, lo que aflora desde la intimidad y el compromiso compartido. He aquí, pues, una particular selección de la fabulosa cosecha de libros imprescindibles que nos deja 2012, con la modesta intención de despertar la curiosidad.

Como ya lo publicó Justo Navarro en el Babelia del pasado 29 de diciembre, y en general estoy de acuerdo, no voy a insistir en la explicación de a cuento de qué viene elaborar y divulgar una lista de los libros que más me han llamado la atención en el año recién expirado. Escribe el autor granadino: “La relación, por ejemplo, de las mejores obras artísticas y literarias de la temporada me ofrece todos los años, sin necesidad de conocer directamente el producto, una idea del panorama cultural. (...) Las listas que hacen balance del año suponen un ejercicio crítico en el que interviene la razón pura, la razón práctica y el juicio. Al destinatario le sirven de consejo y distracción. (...) El placer de las listas autobiográficas se basa en el encanto de hablar de nosotros mismos”.

Eso es, de lo que nos enseña, de lo que nos conmueve, de lo que nos interesa, de lo que sentimos: de lo que aprendemos y amamos y compartimos, al fin.  

Lo mejor, a decir de críticos y especialistas de todo pelaje, es que la cosecha ha sido extraordinaria, tal vez haciendo buena la impresión de que los tiempos de crisis agudizan los ingenios. Así, hay quien nos desvela misterios de la naturaleza humana, como

- “Los ángeles que llevamos dentro”, de Steven Pinker (Editorial Paidós). Un pormenorizado estudio sobre el declive de la violencia, que concluye con que nuestra época es la menos cruel de la historia de la humanidad.

- “Pensar rápido, pensar despacio”, de Daniel Kahneman (Editorial Debate). Una idea revolucionaria sobre el funcionamiento del cerebro y los dos sistemas que modelan cómo pensamos.

- “La conquista social de la tierra”, de Edward O. Wilson (Debate). Biología, evolución, humanidad.

Recuperando un deber a menudo aletargado, vuelven los intelectuales a desentrañar las claves de una realidad tantas veces manipulada con la que tratan de adormecernos, y ahí nos iluminan

- “Pensar el siglo XX”, de Tony Judt con Timothy Snyder (Taurus). El legado de un pensador que reivindica lo mejor de la Europa de posguerra.

- "Los amos del mundo. Las armas del terrorismo financiero", de Vicenç Navarro y Juan Torres López (Espasa). Cuando la política se supedita a la economía.

- “El fin de la ciencia”, de Manuel Lozano Leiva (Debate). Investigación y Tecnología contra el movimiento anticientífico.

- “Tantos tontos tópicos”, de Aurelio Arteta (Ariel). Un título tontorrón que esconde una obra dedicada a desenmascarar los prejuicios morales y políticos “que nos impulsan a una conducta o a su contraria, a justificar o condenar el comportamiento ajeno”, según el autor.

El pálpito de los aconteceres actuales hunde sus raíces en un pasado que se nos hace presente en títulos como

- “Historia mínima de España”, de Juan Pablo Fusi (Turner). Cinco mil años de historia en 300 lúcidas páginas: ¿Por qué hemos llegado aquí y no a otro sitio?

- “En el combate por la historia”, edición de Ángel Viñas (Pasado & presente). Varios de los más prestigiosos historiadores responden al polémico y revisionista Diccionario Biográfico Español de la Real Academia de la Historia.

- “La Segunda Guerra Mundial”, de Antony Beevor (Pasado & Presente). De lo particular a lo universal, y en medio siempre el hombre.

El mismo hombre que se alza libre y comprometido para afrontar los embates de la vida, como relatan

- “Mortalidad”, de Christopher Hitchens (Debate). De la muerte cuando uno de verdad se está muriendo, pero sobre todo del coraje de vivir.

- “Historia menor de Grecia”, de Pedro Olalla (Acantilado). El humanismo de los clásicos, de Homero a nuestros días.

Acontecimientos, sucedidos, hechos. Coincidamos con Enric González en que “el mejor periodismo se encuentra en los libros”. Los profesionales reivindican la utilidad del segundo oficio más viejo del mundo en una época de mordazas y despidos en obras como

- “España, destino tercer mundo, de Ramón Muñoz (Deusto). Un redactor de la sección de Economía de El País da malas noticias sobre el porvenir.

- “Zara. Visión y estrategia de Amancio Ortega”, de David Martínez (Conecta). Jefe de Economía de La Vanguardia escruta un modelo de negocio que ya se estudia en universidades de todo el mundo.

- “El periodista en la encrucijada”. Varios (Fundación Telefónica, Ariel). Más de 8.000 informadores despedidos y el reto todavía lejos de la manutención de Internet.

Cuando la actualidad nos arrolla puede ser el momento de buscar reposo y consuelo en poemarios del tipo de

- “Canción errónea”, de Antonio Gamoneda (Tusquets).

- “Entreguerras”, de José Manuel Caballero Bonald (Seix Barral).

La ficción novelesca nos dejó textos de lo más granado del corral literario español (con Javier Cercas, Pérez-Reverte, Trapiello, Marías, Aramburu, Mendoza o Landero), que volvía a mostrarnos su ensimismamiento en consabidos relatos sobre la Guerra Civil, la Transición, ETA y personajes tan estrafalarios como la atormentada realidad que nos golpea. Y por salir de lo obvio, he aquí otras dos:

- “Victus”, de Albert Sánchez Piñol (Editorial La Campana). Novela de largo aliento sobre el sitio de Barcelona en 1714. Hay quien quiere aprovechar hoy los lodos de aquellos polvos.

- Ciudad abierta”, del norteamericano Teju Cole (Acantilado).

De tan pormenorizada lista, en la que el orden de los factores puede alterar el aprovechamiento del producto, he leído y disfrutado unos libros, otros han sido (h)ojeados con más o menos tiento a la espera de una lectura reposada y algunos permanecen en la estantería con el favor de venir recomendados por personas de confianza. Demos por bien empleado el catálogo si usted se siente concernido por algún título. Por mi parte, al que vuelvo a menudo es a la “Enciclopedia erótica del comic”, de Luis Gasca y Román Gubern (Cátedra), repleta de voces sugerentes como quinunolagnia e imágenes irreproducibles por inimaginables. No sé cómo se verán en el ebook que han traído la Maga de Tartessos.

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