No me gusta Star Wars
El destino de la Fuerza
Empezó como un cine escapista para dejar atrás las atrocidades de Vietnam y Watergate que ignoraba olímpicamente la metafísica de 2001: Odisea espacial, pregonaba una religiosidad difusa y hundía el cine de autor que había reinado por una década. Pero 30 años después hizo algo aún peor: volvió. A pesar del milenarismo aggiornado de Matrix y la poderosa trilogía de El señor de los anillos, Star Wars ha multiplicado su poder de convocatoria, se ha convertido en una multinacional del merchandising y ha conseguido que millones de seguidores pagaran por algo que ya sabían que no les iba a gustar. El jueves que viene, con el estreno de La venganza de los Sith, la última entrega de la segunda trilogía en la que finalmente se verá el nacimiento de Darth Vader, el ritual masivo se repetirá (al parecer) por última vez.
(Vía eBlog)
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