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SOLLOÍNA

Jueces

A mi no me importa que el juez Baltasar Garzón pretenda erigirse en paladín de las causas universales de la izquierda irreductible, después de trampear con el Gal.

Menos aún me importa que la juez Gemma Gallego, miembro de la conservadora Asociación Profesional de la Magistratura, aspire a una plaza en el próximo Consejo General del Poder Judicial. 

Pero exijo que alguien -juez, funcionario, político- me explique con objetividad y honradez el caso del ácido bórico y sus incomprensibles cambalaches judiciales, por los que Garzón imputa a los peritos y exonera a sus jefes policiales y Gallego hace justo lo contrario para escándalo de la ciudadanía, regocijo de la Brunete política-mediática y temblor gubernamental.

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