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SOLLOÍNA

El mejor Arcadi

El periodista Arcadi Espada escribió lo que sigue en su blog el pasado sábado, 17 de diciembre. Le agradezco que aprovechara mi cumpleaños para tener este nuevo rapto de lucidez en sus reflexiones sobre los medios. Más allá o más acá de sus obsesivas peroratas sobre nacionalismos de vecindad y sus posiciones de neoconservadurismo compasivo antisocialdemócrata.  (Ya hablaremos de su "Diarios 2004", Edtorial Espasa). 

"El lector de diarios, en plural, empieza cada día por uno. A veces aún no ha llegado a su hora al kiosco y hay que empezar por otro. Otro que se lee cada día, pero después. Se produce una situación desconcertante: está basada en la pregunta: ¿dónde está el mundo? Sobre esta situación deberían meditar los que aún creen que la objetividad es una suma de subjetividades, es decir de mentiras sin esfuerzo. La lectura de los diarios (entiéndase medios) tiene por objeto hacerse una imagen científica de lo que ha ocurrido en el mundo. Es decir, una imagen sometida al método de las hipótesis verificables. Ni más ni (sobre todo) menos. El lector va construyendo la hipótesis cotidiana a partir de la lectura de su primer diario. Por desgracia no todos los diarios sirven igual. O mejor: no con todos los diarios cuesta lo mismo construir la hipótesis. El mejor periódico es aquel que ahorra trabajo a sus lectores y va encadenando una suma mayor de incontestables empíricos a medida que la lectura avanza. El lector pasa las páginas, confirmando lo que lee, poniéndolo en duda, negándolo tajantemente, descontando a éste, del que se conoce su filia, confirmando al otro y su fobia, atribuyendo intenciones en el tratamiento de un asunto, detectando pequeñas, sutiles variaciones en el ánimo del que escribe, corroborando obsesiones, manipulaciones, dictados. El proceso es complejo y suele ir muy cargado. Pero al final de la lectura se obtiene un guión, que surge de lo escrito en el primer periódico, pero que no es exactamente lo escrito en él. Porque en el guión también figura lo no escrito, lo desfavorecido, lo marginado, lo manipulado: una tinta simpática: la lectura del resto de diarios avanza como una plancha caliente que pone en definitiva evidencia las zonas oscuras. El trabajo se multiplica cuando el primer diario no llega a tiempo. El lector trata de construir con los otros el imprescindible guión. Pero es muy costoso. Todo está lleno de oraciones subordinadas".

Juan Varela rebate y amplía.

“Demasiada obligación, Arcadi. No sé si todos los lectores podemos con semejante misión diaria. Y tampoco creo que los periodistas seamos capaces de tanto. Más, temo a los reporteros de la verdad científica, acaban publicando ideología de matute y con más sesgo que los modestos.
Es un peso demasiado grande, llega con acariciar alguna verdad práctica, útil para la vida sin apelación a grandes principios. Para eso están los editoriales pesados y los columnistas con voz de musa aguardentosa. Y acaban siempre sermoneando.
"El periodista es alguien que debe decir la verdad y difundir la información necesaria para el autogobierno del pueblo". La definición de Jack Fuller, ex director del Chicago Tribune y ex presidente de Tribune, busca una verdad práctica, adecuada para la vida cívica y personal, irremediablemente apegada a la voluntad de ser libre y sin la aspiración de permanencia y totalidad de la verdad científica.
Pero Fuller tiene todavía una definición mejor: la verdad del periodismo es "la mejor que puede ser dicha rápidamente". Pegada a los acontecimientos, concisa para su entendimiento rápido, reconocible para el público, trascendente sólo en tanto no alcancemos más verdad”.

 

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