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Periodismo

De los números y de los primos

A propósito de un texto de Antonio León del Castillo, una reflexión sobre la necesidad de un periodismo basado en cuantificar con exactitud cartesiana críticas, promesas y medidas ante la persistente presencia en prensa y medios audivisuales de un lirismo fatuo.

A ver, jóvenes, atiendan, por favor. Lean este texto.

“Varias veces al día, muchas a lo largo del año, tengo que cruzar la carretera a la altura del Bar de Rosa, saliendo del centro, en dirección a la Avenida de Utrera. Y por ahí, hilando una cosa con otra, haciendo un cálculo sencillo y suponiendo una afluencia media diaria de sólo doscientos coches que para hacer ese cruce, -que en condiciones "normales" supondría un trayecto de siete metros- tienen que recorrer unos doscientos metros hasta la rotonda de la salida a Cádiz ("de los ánsares") y otros doscientos metros de vuelta, resulta que eso que parece tan insignificante conlleva un total de 80.000 metros diarios. Ochenta kilómetros cada día. 2.400 kilómetros al mes. Nada menos que 29.200 kilómetros de nada -80 km. diarios x 365 días- recorridos absurdamente por los vehículos de este pueblo cada año, con el consiguiente gasto en combustible, en contaminación, en tiempo perdido y en pensamiento sobre a quién se le ocurrió este despropósito que dura... No me atrevo a hacer los mismos cálculos desde el primer día que fue vetado este cruce. Mejor no”.

Es del amigo Antonio León del Castillo. Léanlo de nuevo, si no les importa. No, nos interesa, no ahora, su significado, lo que critica o advierte o denuncia. Su efervescencia numérica nos es de suprema utilidad como ejemplo clarividente de lo que se ha denominado, con la pomposidad novelera y habitual de quienes luego cobran por ello, periodismo de datos. Vean qué fácil. Un señor que ni siquiera es periodista, aunque bien leído y de buena pluma, se detiene a pensar en los inconvenientes de cerrar al tráfico un cruce en una avenida, pero no lanza, como es costumbre, una mera opinión circunstancial, ni un furibundo ataque plagado de consignas partidarias, ni mucho menos un castizo insulto a la (supuestamente escasa) inteligencia de otros. No.

Nuestro ciudadano, que por su ocupación también sabe de cuentas, calcula vehículos, metros y kilómetros, evalúa pérdidas… Podría haber sido más concreto, precisar algunas cifras, elaborar una información más detallada. Pero este vecino solo pretendía escribir una rápida nota en su perfil de facebook para llamar la atención (con poco éxito, dicho sea de paso) sobre lo que entiende como una decisión absurda, cortar una intersección viaria clave. Queda por desbrozar un amplísimo campo abonado para el profesional de la noticia que no suda y parpadea ante los números, ni los traiciona en favor de una plúmbea metáfora o, peor, de intereses bastardos, y se decide a insistir sobre cuentas que han de cuadrar, diáfanas como la lechera de Vermeer, sea en este asunto circulatorio, en la cuantificación de una promesa electoral o en la evaluación de una medida política.

Porque ahí radica el drama de nuestros papeles ilustrados y nuestros informativos audiovisuales iletrados, en el apego al rijoso sintagma literario, al columnismo sentencioso, vaina y rococó, a la imagen vacua, escandalosa y espectacular, al telepredicador vocinglero, embaucador y espurio. En el periodismo español siempre se ha preferido y, por tanto, ha predominado la pluma de filigrana o razo grueso, según trinchera o talento, para en ambos casos desterrar a menudo el implacable lirismo de lo exacto, lo cifrado, lo matemático. A la palabrería mansa, al grito voluntarista, a las admoniciones salvíficas contrapongan la fría soledad transparente de los números, estos son solo primos en aritmética.
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Día de la Libertad de Prensa

 

'Sin periodistas no hay periodismo, sin periodismo no hay democracia'. Este es el lema que presidió la celebración del Día Mundial de la Libertad de Prensa, el viernes 3 de mayo. Pero los ánimos no están para celebraciones en una profesión que, en los últimos cuatro años, ha sufrido más de 10.000 despidos y el cierre de más de 70 cabeceras.
 
Así comienza este reportaje emitido en Radio 5 Todo Noticias, RNE, el viernes a las 19.26 horas, y realizado con Lluis Bassets, José María Izquierdo y José Bejarano, impulsor del proyecto Se Buscan Periodistas, Sbp Comunicadores Asociados.
 

Fondo de Emergencia para Periodistas

La Asociación de la Prensa de Sevilla y Periodistas Solidarios, grupo que forma parte de la APS, han creado el Fondo de Emergencia para Periodistas. Se trata de una bolsa de apoyo a la que podrán hacer aportaciones económicas todos los profesionales del periodismo y entidades que lo deseen y del que podrán beneficiarse todos los periodistas residentes en Sevilla y su provincia que vivan situaciones económicas difíciles. Las aportaciones podrán ser anónimas o públicas, pero el fondo garantizará siempre el anonimato a todos los beneficiarios.
La iniciativa responde a la creciente demanda de ayuda que la APS recibe por la precariedad que, actualmente, padecen numerosos profesionales del periodismo. Nuestro sector es, en este momento, el que mayor índice de desempleo registra y uno de los que tiene peores condiciones salariales y laborales, lo que provoca que cientos de compañeros sufran muy graves dificultades económicas. 
La APS ha abierto una cuenta corriente destinada exclusivamente a este Fondo en la Caixa: 2100 2587 81 0210247133. Los profesionales que voluntariamente quieran sumarse a esta iniciativa pueden efectuar sus ingresos a partir de este momento. Para que exista total transparencia, los movimientos de la citada cuenta estarán siempre a disposición de todos los asociados que participen en la misma.
La APS ha gestionado la participación en este Fondo de varias cadenas de supermercados, en los que los periodistas beneficiarios canjearán sus vales/bonos por alimentos. Una de las empresas que colabora anualmente con la APS destinará parte de su colaboración a este Fondo y otra, de nueva incorporación, también ha confirmado una aportación.   
Los periodistas que quieran beneficiarse de las ayudas de este Fondo deberán ponerse en contacto con la gerencia de la APS (Carolina Fernández. Email:gerencia@asociacionprensa.org. Teléfono: 954 29 39 40 – 626 386 280), con la seguridad de que tendrán garantizada la confidencialidad de su petición. El importe de los vales/bonos para alimentos y su periodicidad dependerán de la situación económica en que se encuentre cada periodista que demande esta ayuda. La respuesta por parte de la directiva de la Asociación de la Prensa de Sevilla y de Periodistas Solidarios a las peticiones que se planteen será inmediata dada la situación de emergencia en la que se encuentra un elevado número de compañeros, asociados o no a la APS. 
Los representantes de la directiva de la APS y de Periodistas Solidarios somos conscientes de que estas ayudas sólo servirán para paliar en parte la dramática situación que sufren muchos compañeros de profesión. No es más que un alivio momentáneo a la espera de que mejore la situación económica, en lo que centramos todo nuestro esfuerzo promoviendo actividades que generen empleo en la profesión más castigada por la crisis.
Necesitamos la movilización de todos para conseguir que el Fondo de Emergencia para Periodistas sea efectivo. Por eso te llamamos a hacer tu aportación económica a la cuenta corriente de la Caixa: 2100 2587 81 0210247133. No importa la cantidad. Por poco que sea, será suficiente si somos cientos los que arrimamos el hombro para ayudar a quienes lo necesitan en estas horas de angustia.

Periodismo visual

¿Periodismo de investigación? Bah.

Ve, mira, observa, comprueba con tus propios ojos. 

Y cuéntalo.

(Lourditas en la redacción).

Consejos periodísticos

Para los niños que quieren dedicarse a escribir noticias. Para los que, además, pretenden vivir de ello. Para profesionales que aplican la vieja máxima de que la realidad no te estropee un buen reportaje. Para adultos fantasiosos. De parte de Gay Talese:

"La mayoría de quienes se apuntaron al carro del nuevo periodismo eran unos mentirosos que nunca fueron rigurosos con los hechos y que exageraban la realidad. Incluso Hunter S. Thompson... Y yo siempre estuve orgulloso de contar las historias tal y como fueron, sin engrandecerlas. Los reporteros tenemos que ser fieles a la verdad".

"La llegada de las mujeres a la prensa y a otras posiciones de poder ha convertido los escándalos sexuales en noticia. (...) Lo que ha cambiado es que las mujeres también toman decisiones. Está claro que los poderes conservadores también hacen su parte pero sin duda la entrada de la mujer en el mundo laboral ha redefinido lo que es noticia".

"Los periodistas han sido absorbidos por las nuevas tecnologías y ahora su trabajo está dirigido a personas como ellos, con educación digital. No salen de ese círculo, no están en la calle, no conocen a gente nueva y no descubren nada. Por eso, si no entro en Internet, no me pierdo nada".

"Como están amenazados por la crisis, reporteros y empresas trabajan bajo presión, están obligados a dar lo mejor de sí porque corren el peligro de hundirse, así que lo que llega a los periódicos es muy bueno. Los blogueros son demasiado vagos para dejar de mirar sus ordenadores, pero siempre hará falta un buen periodista que mueva el culo y salga a la calle a escuchar a la gente, a mirar el mundo real, y a escribir sobre él".

Consejos

Para que los niños aprendan que esto no es jauja (y no olviden la frase histórica: no le digas a mamá que trabajo de periodista, díle que soy pianista en un burdel):

"Cualquier reportero, si es honesto, lo reconoce: el periodismo es un oficio indigno. Siempre esperando, siempre suplicando. Deberían incluir en todos los cursos de periodismo unas buenas sesiones de budismo zen, para que los jóvenes incautos que piensan meterse en este negocio adquieran las dosis necesarias de paciencia, filosofía, paz espiritual".

John Carlin, La insoportable indignidad de ser periodista.

Forofofón

Le tomo el título a Gonzalo Hidalgo Bayal, quien escribió debajo: "El periodista deportivo: hincha profesional".

Viene a cuento (aunque en este blog hay poco fútbol -y a veces no es por falta de ganas con lo que uno lee por ahí-, porque uno es del Sevilla y punto: de ahí que nunca haya querido hacer Deportes en la radio) del codazo del megagaláctico Cristiano Ronaldo, la rotura de nariz de un desconocido jugador del Málaga y la sanción, dos partidos, impuesta hoy.

No voy a perder mucho tiempo. Desde 2005 un activo sevillista, Jesús Alvarado, mantiene un blog sobre nuestro común equipo, que le ha deparado enfrentamientos diarios con "el grupo de papafritas del supuesto periodismo deportivo sevillano" y epítetos como talibán, por su defensa a ultranza de lo obvio.

Me interesa lo que cuenta Jesús, incluso sus atinadas lecturas (que no todo es redondo, aunque sí blanquirrojo). Pero sobre todo su sección Va a ser que no, en la que desmenuza las trapacerías y manipulaciones de los medios deportivos. A su modo y manera, me recuerda al Arcadi Espada de Diarios. Su último post, a propósito del divo portugués y  de Alfredo Relaño, director del AS, es antológico. Leánlo.  

Fuera de la ley

Este blog no está amparado por la libertad de expresión que consagra la Constitución Española de 1978, según la sentencia del titular del Juzgado de lo Penal número 16 de Madrid, Ricardo Rodríguez Fernández, que condena a penas de cárcel e inhabilitación al director de la Cadena SER, Daniel Anido, y al jefe de informativos, Rodolfo Irago.

Escribe el hombre: "La protección constitucional al derecho a la información se refiere a los medios de comunicación social (televisión, radio o prensa escrita) pero, debe matizarse, Internet no es un medio de comunicación social en sentido estricto, sino universal".

¿Cómo es posible que un juez, en vez de aplicar la ley, se meta a estudioso de la Cosa? ¿En qué garito de Google se habrá documentado esta criatura? ¿Qué preclara mente discierne con tan extrema exactitud la matización entre comunicación social y comunicación universal? Y, sobre todo, ¿cómo es posible que te condenen así y por eso en la democrática España?

Mi solidaridad con Anido e Irago.

El viejo periodismo

1.- "Convendría evitar que el periodismo se convirtiera en millones de voces inconexas gritando al oído de millones de ciudadanos inconexos. Nunca me ha parecido que el periodismo fuera cosa de individuos. Lo hacen las personas, por supuesto, pero sólo funciona de forma colectiva. La desagregación impulsada por las fuerzas económicas y tecnológicas debe ser compensada por la cooperación profesional y el sentido de pertenencia común a un mismo relato, a unos mismos valores básicos".

Y esta frase, no recogida en el discurso oficial, pero sí en El País: ""Ya no hay que fiarse de las grandes empresas, tienen otros intereses. Habrán de ser los periodistas los que se organicen, en cooperativas, en sociedades, como sea, para seguir haciendo información. Las empresas no son la prensa".

Enric González, Premio Francisco Cerecedo

2.- "Los periodistas que escriben sin meditar sobre los modos de producción de la noticia (desde las cuestiones éticas hasta las puramente técnicas) han acabado por parecerme novelistas que en el siglo XXI practican el realismo ingenuo y escriben de un modo crédulo e indiferente. Hacer periodismo es hoy, también, informar sobre el propio periodismo. La ontológica modestia franciscana del oficio, esa pavana para un pollo muerto de que el periodista nunca es noticia, ha acabado revelándose como un mero modo de encubrimiento y elusión de las responsabilidades. (...)

 

El objetivo fundamental del periodismo no es la narración de historias veraces. Esto puede hacerse al margen del periodismo, en el cine y en los libros. El periodismo es, esencialmente, mediación y selección constantes sobre los hechos".

Arcadi Espada, La noticia posmoderna, introducción a El fin de los periódicos.

Y aún más.

"El periodismo escribe su necrológica cuando cree que lo más importante es siempre lo último".

Del video de lanzamiento de Factual, el nuevo periódico on line que dirige Espada.

"Nuestra precariedad es tu desinformación"

"Más de 600.000 informadores de 116 países están convocados a esta movilización, en un momento en que están en juego miles de puestos de trabajo de informadores en todo el mundo.

Un mundo donde los grandes grupos mediáticos vulneran cada día el derecho de la ciudadanía a la información y en el que cada vez es más difícil para los periodistas cumplir con su trabajo de ofrecerles información veraz, plural y de calidad".

Una hermosa despedida

Rosa Montero y la vida, en un columna que es luz y desolación, tras la muerte de su compañero Pablo Lizcano

"La alegría de vivir. Y la fugaz y espléndida belleza.

Una noche de angustia. Intuición de la muerte. Una mano en la tuya. La cama es una balsa en mitad del naufragio".

 

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"Derechos" en precario

Hoy ha vuelto Enric González a su columna de El País, tras la nonata "Rodeados".

Derechos

"Visto lo que ha dado de sí en los últimos 10.000 años, el humano debería tener una opinión bastante matizada sobre sí mismo: somos capaces de lo mejor y de lo peor. En general, hacemos lo peor y soñamos lo mejor. La Constitución Española, por ejemplo, establece el derecho a la salud, la educación, el empleo o la vivienda. Luego la realidad es la que ustedes conocen. Otro ejemplo de nuestra intensa vida onírica es el artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos: "Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión". Ya ven.

Justamente ayer, el hoy en el que escribo, se celebró (es un decir) el Día Mundial de la Libertad de Prensa. Se publicaron informes y comentarios, en general de tono apesadumbrado. Dicen que la crisis, la general y la de los medios, limita la libertad de prensa. Ignacio Sotelo considera que "cuando escasean los puestos de trabajo, las voces independientes bajan mucho de tono". Es posible.

Cuando se está en precario conviene establecer prioridades. Y, francamente, las opiniones no son ahora mismo un bien escaso. Lo que está en peligro, lo que debemos defender, es la información. Es decir, los cimientos de la prensa. Los periódicos nacieron para difundir noticias portuarias, comerciales y sociales, no para la batalla ideológica: eso llegó después. Necesitamos saber lo que hace el Gobierno, y eso nunca lo dirá ningún Gobierno; necesitamos disponer de datos fehacientes sobre la banca, las empresas, la justicia, el sistema sanitario, sobre los delincuentes que nunca pagarán su crimen y sobre los otros delincuentes, los que sólo pueden usar la violencia. Necesitamos datos. Necesitamos periodismo.

No se preocupen si un día echan en falta una opinión: tienen de sobra por ahí y, sobre todo, ya tienen ustedes la suya. Preocúpense por lo otro, por lo que nos hace realmente falta. Como decía Manuel Vázquez Montalbán, estamos rodeados. Falta por ver si este asedio acabará como Numancia o como Stalingrado".

Datos, sí, pero también opiniones como estas del propio Enric González, como las de Arcadi Espada o Soledad Gallego-Diaz, ahora tan lejos, como las de Savater, Muñoz Molina, Elvira Lindo, Vicente Verdú o Rosa Montero; como las de Almudena Grandes, García Montero o Javier Marías; como aquellas de Pla o Chaves Nogales. Opiniones que enseñen, que cuestionen, que alienten, que iluminen, que alerten, que abran caminos al conocimiento y que nos ayuden a indagar en las realidades de estos tiempos convulsos.

Y si un periodista como Enric González está en precario, imagínese cómo sobrevive el gremio: entre la honrosa fatalidad de lo inevitable (en Numancia) y el heroico resistiré de las víctimas de Vida y destino (en Stalingrado).

No es bueno

escribir desde el cansancio y la tristeza.

Pero a menudo no queda otra.

Ya sabemos que la joven Marta del Castillo no va a volver.

Ya sabemos de los psicologismos baratos del why?, que atribuyen el crimen a la dura vida del presunto autor.

Ya sabemos que más de uno que adelantó fantasmagóricas exclusivas sobre el waht? tuvo que rectificar días después.

Ya sabemos del cinismo de muchos medios de comunicación en la utilización de menores.

Ya sabemos de la vacua gestualidad del Consejo Audiovisual andaluz y la Fiscalía de Sevilla, que analizarán las programas televisivos.

Sabemos y tememos que volverá a ocurrir.

(Junto al cansancio y la tenebrosa tristeza, me quedan el enorme esfuerzo del despliegue informativo, el tratamiento exacto y respetuoso de los hechos, la convicción de un trabajo bien hecho y una felicitación a la labor de redactores y técnicos).

¿Qué hacer con Arcadi Espada?

Leerlo. Y si se disiente, rebatirlo.

La más notable definición de objetividad que conozco es ésta, que el periodista e intelectual reitera en Periodismo práctico, su último libro: "La objetividad, ese misterio, no es nada más (¡nada más!) que la posibilidad de describir los hechos con independencia de las convicciones".

Y más: "Alan Finkielkraut, en El País: <<Yo comparto la idea de Hannah Arendt de que no existe libertad de opinión si no se sabe mantener la diferencia entre hechos y opiniones. La libertad de opinión son discursos distintos sobre el mismo relato, no una infinidad de relatos sobre un mismo hecho>> (...) El desprecio por la verdad y la inutilidad del esfuerzo, vivamente representados en nuestro periodismo, también son, a mi juicio, las principales herencias del franquismo, y están mucho más vinculadas entre sí de lo que parece".

Hay quien me reprocha cierta Espadaadicción, situada en el ámbito de mis muy personales "pajas mentales". Hay quien apela a discrepancias políticas, que existen y se acortan con frases certeras («¡Es que de lo que yo entiendo es de socialdemocracia! No sé si es de lo que merece la pena entender, pero es así: es en sus hipocresías y en sus debilidades en las que me reconozco») y hechos tozudos. Hay quien repasa con guantes -y jamás compra- el periódico en el que escribe.

Pero en sus columnas, en su blog, en sus artículos y libros (desde Raval a Diarios o Terrorismo), el profesor Arcadi Espada siempre aporta un novedoso punto de vista, una idea original, un autor por descubrir, como hiciera con Pinker, Dawkins o los promotores de la Tercera Cultura, a lo que suma su saludable, aunque injusto a veces, desdén por la ficción y, sobre todo, por la entronización literaria de la novela.

Para un periodista con años de principios y prejuicios propios de cuando entonces, como yo, la lectura de Espada es un descubrimiento constante, un aprendizaje diario, un reto intelectual. Tanto como su decálogo para escribir necrológicas ("10.- Y dado que en algún caso, aunque escaso, el muerto se ha levantado y ha leído, escriba usted siempre con las precauciones del que espera réplica") o la pregunta definitiva sobre esta profesión: "¿Qué hacer con la muerte del periodismo? Dar la noticia". Mientras así sea, dignifiquemos el oficio y contemos “lo que está pasando”.

Lo escribió Rafael Mainar en 1906 en El arte del periodista, en cita que tomo de Jordi Bernal, a propósito de su nota sobre Periodismo práctico:

Cuando ya no haya adelantos que propagar, injusticias que denunciar, débiles a quienes amparar , fuertes a quienes contener, entuertos que enderezar, aspiraciones que defender, teorías que discutir, verdades que investigar, leyes que combatir y hombres que mejorar… Entonces, el último periodista escribirá esta gacetilla: “Para dedicarse a la felicidad de vivir deja de pertenecer a la redacción de este periódico, don Fulano de Tal, que era su único redactor”.

Profesión maltratada

Algunos buenos (y malos) periodistas que conozco se han buscado la vida de profesores de instituto (en Andalucía al menos se puede opositar con el título) cansados de deambular entre becas, prácticas no o escasamente remuneradas, contratos (infra)basuras, intrusismo bastardo propiciado por las propias empresas...

Ahora el “Informe Anual de la Profesión Periodística 2008”, de la APM, anuncia que en 2009 podrían producirse hasta 3.000 despidos en los grupos de comunicación. En la actualidad, 3.247 periodistas están en el paro, otros 4.374 demandan empleo y se estima que otros 450 han perdido su puesto en los últimos tres meses. Los diarios han tratado el informe con lógica mesura: a pocas o ninguna columna.

Cierto es que el poder político ha levantado facultades y creado titulaciones para congraciarse con la profesión sin contar con que el devenir tecnológico superaría cualquier formación reglada y, sobre todo, que no hay mercado para absorber a los cientos de licenciados anuales. Pero no es menos verdad que los grupos de comunicación, la propia política y la economía viven mejor con un periodismo adocenado por el paro, huido al paraíso de la literatura o el arte, en los arrabales de los centros educativos.    

 

Periodismo oral

"El periodismo es como el sexo oral: al principio de practicarlo da asco, después lo encuentras pasable y al final te gusta".

Lo escribe en el perfil de su blog Manuel Trallero, que atribuye la paternidad a la también periodista Cristina Fallarás

 

El consejo de Monseñor

"Si no podemos ser éticos, seamos al menos estéticos".

Así dijo Carlos Amigo Vallejo, cardenal arzobispo de Sevilla, al hablar de ética periodística durante el acto de presentación del 50º aniversario de la revista Vida Nueva, celebrado en la Embajada española ante la Santa Sede.

El prelado confesó que el ideario de la Cope es "un dolor de cabeza permanente para la Conferencia Episcopal", y que ésta ha vivido una "disparidad de opiniones" al afrontar la renovación de Federico Jiménez Losantos.

A la juez le interesa Telma

"Telma Ortiz y Enrique Llop no son personajes públicos, no son ni quieren ser famosos". Así de fácil lo explicó el abogado de la hermana de la Princesa de Asturias, Leticia Ortiz, ante la juez de Toledo a la que reclamaba medidas cautelares contra 50 medios de comunicación para defenderse del acoso mediático. Pedían que se les prohibiera "captar, publicar, distribuir, difundir, emitir o reproducir" imágenes suyas.

Ahora su señoría desestima la demanda: “Siendo consideradas indiciariamente personas de proyección pública en los supuestos de imágenes en lugares abiertos al publico, lo solicitado expresamente contradice lo dispuesto en la ley".

 

Vale que el planteamiento de los demandantes, por genérico, se preste a equívocos y a la fácil manipulación de la censura previa. Pero por más vueltas que le doy no entiendo la proyección pública de unos ciudadanos que quieren permanecer en el anonimato, lejos de la carnaza que nos sirven a diario. No lo entiendo, salvo si tasamos a precio de mercado el valor de la intimidad.

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"Un País Vasco de alto riesgo"

Así titula Reporteros sin Fronteras su referencia a España en la primera investigación que realiza sobre la violencia ejercida con algunos periodistas en varios países de la Unión Europea (UE). Este es el resumen de la organización. Aquí está entero [.PDF], y es espeluznante.

En España, en el País Vasco, los periodistas soportan, en ocasiones desde hace muchos años, las intimidaciones de la organización terrorista Euskadi Ta Askatasuna (ETA). Según Gorka Landaburu, director del semanario Cambio 16, “en 2000, la presión alcanzó el punto álgido a causa de los asesinatos y, entre ellos, los de periodistas. José Luis López de Lacalle, de El Mundo, fue abatido con varios disparos en aquel tiempo. Un año después, yo mismo sufrí un intento de asesinato. Resulté gravemente herido en la explosión de un paquete bomba. He perdido varios dedos y la vista del ojo izquierdo”.

Un colega del diario madrileño El País explica, amparado en el anonimato, su cansancio frente a la violencia : “Los últimos años han sido muy duros. Las dificultades proceden del clima general, de un sentimiento de crispación que dificulta nuestro trabajo. Estoy cansado de todo esto. Dura desde hace demasiado tiempo”.

 

Prensa amenazada

El Día Mundial de la Libertad de Prensa, que se conmemoró ayer, 3 de mayo, volvió a recordarnos lo difícil que es ejercer el periodismo en gran parte del mundo.

El informe anual de Reporteros sin Fronteras denuncia la impotencia, la apatía y la duplicidad de los “defensores oficiales” de la libertad de expresión: “La cobardía de algunos Estados occidentales y grandes instituciones internacionales perjudica a la libertad de expresión”, escribe Robert Ménard, secretario general de la organización, en el prefacio del documento. “Resulta preocupante la falta de determinación de las democracias para defender los valores que se supone tendrían que encarnar”.

Reporteros sin Fronteras también ha señalado a "los predadores de la libertad de prensa". Son esos hombres y mujeres que atacan directamente a los periodistas, o que ordenan a sus subordinados que lo hagan. La mayoría son responsables políticos de alto nivel (jefes de Estado, jefes de gobierno, ministros, monarcas, etc.), pero también pueden ser jefes de milicias, de grupos armados e incluso de carteles de la droga. Generalmente no tienen que rendir cuentas a nadie por los graves atentados a la libertad de expresión que cometen. Esa impunidad es una de las mayores amenazas que hoy pesan sobre los profesionales de los medios de comunicación. Aquí están sus retratos.

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