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SOLLOÍNA

Goyas

Tsunami Amenábar arrasa.
"Mar adentro" es una espléndida película, aunque ha sido acusado de algo ñoña y sensiblera.
No es eso. Tiene azúcar, pero en dosis nobles. Canta a la vida desde la irrevocable decisión de morir. Y los actores están la mar de bien. Cine español que se agradece.
La gala, como casi siempre. Menos política y buen rollito. Con Zapatero en el palco. Y la Caballé en el escenario. Todo muy previsible. Pero no demasiado antiguo. Ni pasado de caspa ni de progresía. Profesional y ágil. Tanto que la bajada del micro a los 30 segundos de intervención -lo peor de la gala- tuvieron que suspenderla después de que Belén Rueda dejara claro que era la noche de los premiados y que el que se aburriera se fuera a la cama. E hizo muy bien. Yo me quedé. Y sólo se arrepiente mi sueño.
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