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SOLLOÍNA

Hermosa competencia

Habas cuecen en todas partes y en la viña del Señor hay hasta uvas, suelo decir. Qué duda cabe de la variedad de Andalucía en todos los ámbitos. La última corresponde a las vecinas de Palos de la Frontera (Huelva), donde el exquisito cultivo de la fresa parece sufrir un virus que hace estragos en las familias locales. No es una epidemia de gastroenteritis, aunque los síntomas neuronales tienen cierta similitud. El sinvivir procede de la llegada cada año de unas diez mil temporeras centroeuropeas, polacas y rumanas sobre todo. El año pasado ya hubo un 36 % de matrimonios mixtos. Semejante grado de integración tampoco es motivo de alegría para las féminas de Palos y su entorno, que se quejan de competencia desleal. Y como aquí todo lo arregla la autoridad, bien con subvenciones, bien con orden, han acudido al Ayuntamiento a pedir ayuda.
Lo oigo con desazón en un reportaje radiofónico. Lo publicó El País hace unos días. Un taller municipal sobre igualdad y tareas del hogar compartidas iba a derivar en torno a la infidelidad. Las mujeres de Palos y de otros municipios freseros andan alteradas por que sus maridos e hijos sienten debilidad por las rubias extranjeras. El alcalde las comprende: Porque duplican a las del lugar. Ellas explican: "Esta gente (y esta gente son las centroeuropeas) tienen mucha más libertad: hoy están con uno y mañana con otro". El redactor: "La situación se ha agravado ahora porque las extranjeras llegan sin prejuicios y con una mentalidad más abierta". Otra vecina: "Por mi marido estoy tranquila, pero mis hijos son veinteañeros y me tienen mosca".
El Ayuntamiento acierta. En Palos hace falta un taller de terapia. Pero no sé si sólo de parejas. Ni de redactores. Lo mismo polacas y rumanas clarean el panorama. Ante tanta espesura.

1 comentario

e la nave va -

La vida misma.Se ha ampliado la oferta y los muchachos, tanto los que estan en edad de merecer como los que no tienen ya ningún merecimiento, lo aprovechan .¡¡chicas atentas que os dejan sin novios ni maridos¡¡.Ya sé que a veces eso puede ser una bendición, pero sí lo es disimulad ¡coño1!