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SOLLOÍNA

Cábalas sucesorias

Cábalas sucesorias Los vaticanólogos son expertos en equivocarse. Hace 26 años nadie aventuró que un joven cardenal polaco iba a entrar en la Historia de la Humanidad. En estos días cada cual presenta sus apuestas (vean aquí dos: José Manuel Vidal (elmundo.es) y Diario crítico/Agencias) en función de designios que se saben no escritos. Que si a un Papado largo le sigue otro breve. Que si a un Pontífice conservador le sustituye otro progresista. Que si ha de volver un italiano a la silla de Pedro para tranquilidad de la burocrática, trasnochada y conservadora Curia. Mitología. Más terrenales son las trabajosas maniobras del Opus Dei para promocionar y colocar a sus candidatos, como ya hiciera con Wojtyla, que le devolvió el favor con creces. (Sobre este asunto, el artículo "Juan Pablo II y el Opus Dei", del teólogo progresista Juan José Tamayo en el cuadernillo especial de El País de ayer domingo). Supongo que otros grupos eclesiales también habrán hecho y harán sus campañas, sobre todo, cuando, como ahora, han tenido tiempo para prever el final de Juan Pablo II y la consiguiente lucha por el Poder. Porque de Poder hablamos. En la tierra como en el cielo.
Quiere la mística que los católicos pongan la elección en manos del Espíritu Santo. Nadie ha visto tampoco a esa paloma que habrá de posarse sobre un cardenal, que será el electo. El primer Papa del siglo XXI. Ante el empuje del islam, el hedonismo, la tecnología y la ciencia, igual ya no es suficiente la nueva mercadotecnia eclesial desplegada por Juan Pablo II con mano de hierro para imponer rezos y abstinencias. Por muy robustos que sean los aliados: del Opus a Estados Unidos.
Ah, el juego encantador de los vaticinios. Aquí nos preguntamos: ¿Y si fuera el Arzobispo de Sevilla, el franciscano Carlos Amigo Vallejo? (En la foto). Abierto y prudente, sabe estar a bien con (casi) todos, ha impulsado el aggiornamento de las férreas cofradías locales, ha controlado el empuje de los colectivos más conservadores y ha tratado con deferencia los conflictos de los necesitados, sean trabajadores de astilleros, inmigrantes o chabolistas, sin perder el buen trato con los poderes políticos y económicos. Y mediáticos. No está en ninguna lista de papables y sólo atina a decir, gráficamente, que "le tiemblan las piernas, las manos y todo" ante la responsabilidad de decidir en la elección del nuevo sucesor de Pedro. Pero los designios del señor son infinitos.
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