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SOLLOÍNA

Homenaje

Magullada y dolorida, aún se ríe en la cama del hospital, con el suero como estilete vital y olos ojos vivarachos y decididos. Cuenta lo que es sobrevivir, emocionada y convencida, tras un choque accidental con un joven desgraciado que volaba a 160 Km/h en una curva equivocada y que no podrá relatarlo.

Aprieta la mano y recuerda con entereza: "Miré a mi hijo, que se movía y me dijo: te quiero mamá. Miré a mi marido, que respiraba. Moví las manos y las piernas sin excesivos problemas. Pensé nos hemos salvado. Ahora tenemos que salir adelante".

Y ahí está. Adelante. Dándonos vida a cuantos -muchos- vamos a verla para acompañarla, sí, y escucharle decir que hoy oirá por la radio, su radio, el debate parlamentario sobre el Estado de la Comunidad Andaluza, como en la UCI siguió las elecciones gallegas en un pequeño transistor; aunque quizá no pueda, porque esta mañana la operan de un brazo, se lamenta. La primera intervención de las que han de venir. Qué bueno. Nos operan. Estamos vivos.

Los demás vamos a verla para acompañarla, sí. Pero también para que nos devuelva el viejo sabor de la vida y la lucha y la esperanza. Adelante, cielo, adelante.
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2 comentarios

Manuel -

Es una compañera de RNE en Sevilla -y sin embargo, amiga, como ha dicho ella la tarde pasada con gracia- que ha sufrido un grave accidente, con su marido, también compañero de trabajo, y su hijo menor, un adolescente. Se llama Secundina; Secun para todo el periodismo de Sevilla, que, con políticos, jefes de prensa y otra retahila de esta canallesca que poblamos el mundillo profesional, corremos a verla al hospital. Porque en este ambiente, tan tullido tantas veces, se agradece la buena gente.

Álvaro -

Me gustaría saber, Manolo, por simple curiosidad, de quién hablas. Pero te comento aquí estas líneas porque me gusta darme cuenta de que, en efecto, no sólo de actualidad actualísima y política vive el periodismo, sino de toda palabra gimiente que sale del hombre o de la mujer, es decir, de literatura viva y vivificadora que tienta a quien tenga posibilidad de escribir donde sea, en un blog, por ejemplo. Decía García Márquez hace unos días que el periodismo tiene derecho a estas alturas de ser considerado como género autónomo, pero date cuenta de cuánto aspira de la literatura de siempre, de ese costumbrismo bello que a todos nos asalta cuando de veras queremos contar algo interesante que no interesa de puertas para afuera. Me gusta, sí señor.
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