La encrucijada vasca
Dicen en la tertulia de la SER que los votos de EHAK al lehendakari le ha roto el guión previsto a Zapatero. No era otro que el acercamiento PSOE-PNV, incluso reeditar la vieja coalición, tan añorada en un sector socialista como denostada en otro de nacionalista. Quedan las preguntas. ¿Tiene ZP una alternativa a la proximidad PNV-EHAK (Batasuna) más allá de la vuelta a la mano dura de Aznar, tan deseada por tantos como peligrosa y sin salida, y el posible regreso de ETA a las víctimas mortales? ¿Más allá también del inocuo talante de hacer como si no ocurriese nada, cual vieja copla del cubano Silvio Rodríguez: "La ciudad se derrumba y yo cantando", a la espera de que el poso del café traigan nuevas posiciones o inercias?
Siguen las interrogantes. ¿Dispone el PNV de un plan B o sólo espera el rebote en el frontón del plan Ibarretxe? ¿Cuál de sus sectores -Imaz, el moderado, o Egibar, el amigo de Batasuna- terminará imponiéndose en la lucha final de autonomismo-federalismo-independentismo?
Y a todo ésto, la kale barroka, con su docena de golpes este fin de semana, al rebufo de la sentencia de la Audiencia Nacional que dice que el terrorismo callejero y cotidiano de la juventud alegre y combativa -"los chicos", que decía Arzallus-, no es ETA; que sus destrozos ("... con apenas daños materiales", relata con aplomo la locutora de ojos verdes del Telediario, cumpliendo el ritual de restar relevancia a lo que puede cerrar la puerta para dejar una rendija de respiración al espectador). Parece que el entorno etarra y los propios terroristas -si no son uno y trino- entienden la posibilidad de diálogo como debilidad. La misma banda ofrece cierta apertura para golpear de inmediato. Allí donde, en contra de lo que ppiensan algunos, no sólo ZP o Gabilondo pueden dejarse los dedos en un momento dado, sino la democracia sin misma, atada al Árbol de Gernika (En la foto). Ya sin manos.
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Al-Duende -