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SOLLOÍNA

Periodismo de espionaje

Regresa el viejo encanto del periodismo de investigación versus periodismo de filtración, e incluso de conspiración, o todavía más, de intimidación. Vuelve el glamur del periodista portavoz de valores eternos, brazo mediático de la estrategia de un partido para alcanzar el poder que le niegan las urnas. Es, por una vez, el gesto judicial que frena la vorágine del libelo, del rumor, de los montajes impunes. Lo cantó ayer el teletipo y lo reproducen hoy, cada cual a su manera y desde sus intereses, El Mundo y El País en la apertura de sus respectivas ediciones andaluzas. Crudo relato:

El Juzgado de Instrucción número 1 de Sevilla ha ordenado la apertura de juicio oral en el caso del falso espionaje a Juan Manuel López Benjumea, ex presidente de la Caja San Fernando. La magistrada Elvira Alberola imputa de un supuesto delito de injurias graves con publicidad a López Benjumea, a los periodistas del diario El Mundo, Francisco Rosell y Javier Caraballo, y a Joaquín Corpas, el falso detective contratado por el ex directivo para fingir que seguían sus movimientos. La juez les ordena depositar una fianza para asegurar las posibles multas e indemnizaciones.En su auto la magistrada impone a Manuel López Benjumea una fianza de 126.000 euros, a Joaquín Corpas, de 63.000, a Francisco Rosell y Javier Caraballo, de 84.000 euros cada uno. Deberán hacerlo en 24 horas o de lo contrario embargarán sus bienes por el valor establecido. También pueden prestar fianza solidariamente en la cantidad de 710.000 euros. Al mismo tiempo, la juez establece en el auto la responsabilidad civil solidaria de Unión Editorial S. A., editora de El Mundo. De esta forma, le requiere que, también en 24 horas, desde el momento en que sea notificada, preste fianza por importe de 710.000 euros.

Las acusaciones consideran que la publicación en El Mundo en noviembre de 2001 de un reportaje sobre el seguimiento del que presuntamente había sido objeto López Benjumea por orden del presidente de la Junta, basado en un video que la justicia ha establecido que estaba manipulado, respondió a un "montaje, cuyo único objetivo era la búsqueda del escándalo político" e influir en el proceso de renovación de cargos directivos de las cajas, entonces en marcha.

Al tono de socarrona satisfacción de El País se enfrenta el lastimero de El Mundo, con expresiones del tipo "este periódico publicó la existencia de un video en que una persona afirmaba...", "tras contrastar la información con todas las partes implicadas, incluido el propio PSOE", Chaves "inició una batalla legal contra el periódico y los autores de la información". "Desmesurada fianza" dice un editorial del periódico que añade que "El Mundo se limitó a hacerse eco de la denuncia de López Benjumea" y apela a que la Delegación del Gobierno, entonces controlada por el PP, confirmó la noticia. Se defiende para decir que "cumplió con su obligación profesional de proporcionar a los ciudadanos una información contrastada" y concluye que la fianza "pone de relieve la capacidad de ciertos cargos públicos para establecer mordazas a la libertad de expresión".

¡Cielos, libertad de expresión! ¡Cuántos desmanes en tu nombre sacrificado en el altar de las trincheras políticos-mediáticas! Hasta que llega una juez -oh hermosa señoría- y desnuda a los poderosos príncipes de las orondas columnas de Hércules y muestra las vergüenzas, casqueía impúdica sobre el estrado. ¡Un montaje con un video trucado y un espía de alcoba! A la cárcel no, señoría, de becarios a Korpa o de animadores a Salsa rosa. Para que aprendan no más.  

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