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SOLLOÍNA

Chollito

Lunes

No tengo humor. Sólo cansancio.

Y vuelven los fríos al Sur, casi de nieve, anuncian.
Y oteo la semana cual Sísifo enfermo
en la interminable espiral de la montaña
con la roca de los sueños crujiendo en la espalda.

Largo me lo fiáis, amigo Sancho.

Noche

... tan suave como una copa de sueño que sigue mis pasos en la madrugada.

Hasta la última gota.
Como un misterio. Como una voz.

La memoria. El recuerdo. La lágrima.
Palabras como aldabonazos de luz.

Entre tus besos, amasé la ausencia
para cuando no estuvieras.
Y ahora te tengo.

Bienvenida.

Salud

Caín

"Soy yo acaso el guardián de mi hermano", respondió Caín a Jehová, que se interesaba por la suerte de Abel, según el Libro del Génesis. Y Jehová le dijo: "¿Qué has hecho? La voz de la sangre de tu hermano clama a mí desde la tierra". Caín, un pobre hombre con dos mil años de mala prensa por un problema de lindes. O de cariño, que viene a ser lo mismo.

Igual hay quien pretende trepar por la cucaña sobre vivos cadáveres. Quien utiliza bajos fondos. O babas bajas. O bajezas, simplemente. Luego duermen sobre el detritus de sus logros. Sobre un titular de alabanzas. Y tratan de inventar la historia cada mañana para olvidar la crudeza del insomnio.

Cuenta Juan Goytisolo que decía el cineasta Néstor Almendros: "Yo nunca critico a mis enemigos porque a lo mejor aprenden".

(Im...) pudor y (Me...) moria 19

"Hemos amado mucho, vivido largo,
y no se puede morir por cualquier cosa".

(O así, escribió Antonio García va para casi 30 años).

Desnuda

Como la cal, desnuda,
los besos esparcidos por la calle,
a los pies de la cama
los abrazos, la luz
preclara de la noche
y tu silueta...

Todo es rumor afuera,
murmullo opaco, voces
frías como tormentas.

Sobre la cama un beso
como flor volandera
prendida en tu mirada.

La gente desconoce este calor,
la humedad de tu vientre,
el azul que dibujas de mañana
cuando vuelve el fragor
de la guerra a las aceras.

Crepuscular

Si todas las noches acudieran
a esta soledad tan triste
como bálsamo de azúcar
sobre mis labios

Si el día fugaz quedara
prendido de un hilo
como duda perenne
sobre mis ojos

Si nada existiera más que tú
nacida desde dentro
como la primavera
sobre mis sueños

Entonces, la luz
y el mar y los astros
besarían este corazón
tan dolorido

Soñada

Un collar de perlas se balancea en la mirada del mirlo,
de la luna cuelga un pájaro
y en los acantilados rompen las huellas
de la luz.

Para fugarse
entre los dedos de la sombra
sólo hay una voz que canta al otro lado.

Un mirlo de azúcar sobre el sueño
con alas de caricias,
como un blues
o un bolero.

Es el mar un aguacero de primavera
en la punta de la lengua,
en el trasluz de los ojos.

Había flores
sobre la tarde, y un mirlo
de azúcar sobre el sueño.

Historias

Niño, llena. Dos wiskies y un ron, que viene fría la madrugada. Claro que para suerte la del Betis. Mira que tocarle la Gramanet en la Copa del Rey. En Santa Coloma de Gramanet fue alcalde el hijo del Luna, el mayor. De Izquierda Unida, en la segunda legislatura o por ahí. Luna padre sí que era un comunista con coraje. Vivía en el Cerro de la Horca, en la zona más pobre del pueblo, sólo tienes que imaginarte el porqué del nombre del barrio. Allí se reunían los del partido y allí escondía la multicopista, en su propia casa. Luego el abuelo de éste tiraba los panfletos por Sevilla.
Mi abuelo se pasó media vida en la cárcel. Córdoba, Sevilla, Huelva. Salía, y otra vez al tajo en el campo, a las citas clandestinas. Y la Guardia Civil en la casa a cada poco. Se lo llevaban, le daban una paliza, y lo dejaban irse. Mi abuela, que me crió, vivía desesperada, sin entender aquello, pero orgullosa de su hombre.
Mi hermano escondía el Mundo obrero debajo del colchón, y lo leía por las noches. Él no, pero Luis sí estuvo imputado en el proceso 2001 contra los dirigentes de Comisiones Obreras. Muchos estaban en busca y captura, con la secreta detrás. Como en “Cuéntame”, pero de verdad. Cuando las cosas pintaban mal, el sindicato aconsejaba que se escondieran un tiempo. Algunos se iban a Portugal.
Niño no te lleves el culito, que es lo mejor. Y llena, que viene la gripe. Siempre me ha parecido injusto que se diga que el Sevilla es de derecha. Una vez no me pude callar. Vino uno, familiar tuyo, y me dijo que cómo siendo yo comunista era del Sevilla. Le respondí con mala leche: ¿Quieres que te diga de qué equipo eran los gatilleros del pueblo? Sí, hombre, los que fusilaron durante la guerra o se fueron con la Falange o con Queipo de Llano. Aquí siempre ha habido mucho bético, la mayoría, ya desde entonces. Así que somos especie protegida. Pero, además, qué tiene que ver, coño. Aunque aquel dejó de hablarme después de aquello.
¿Dónde estará la multicopista del Luna? Más lejos que los gatilleros, seguro. Periodista, tiene una interviú este abuelo, que no se te muera como tantos. Estaría bien ganarle la Copa del Rey al Betis. Bien, pero bien, en el año del centenario. Niño, llena, a ver si espantamos el frío, que han dicho en el telediario que viene del Polo.

"Pedrito SL"

Lo cuento porque puedo contarlo, de milagro.
Uno que avanza por la vía de acceso a la carretera nacional. El camión que gira bruscamente y se coloca delante. Uno que lee en la trasera: "Pedrito SL. El Viso del Alcor (Sevilla)". La recta diáfana. La memoria que palpita. El intermitente. Claroscuro. El pie que empuja el acelerador. Tiempo detenido. El cambio de carril. Corazón oxidado, canta Fito. Corre, corre conejo. El coche blanco que se incorpora al asfalto desde un camino lateral, despacio. El conductor ha mirado a su izquierda -no viene nadie, gira len ta men te-, pero no a su derecha, por donde uno vuela adelantando al camión. La adrenalina que sube, el nudo en el estómago, la pitada como grito, como auxilio, en segundos. La mirada de reojo al retrovisor, el cálculo de la distancia, el volantazo hacia el carril de la derecha. ¿Y el camión de Pedrito? El coche blanco que se detiene casi en medio, casi, de la vía. La carretera otra vez delante. La respiración que regresa, el azul fresco de la tarde. La copla que suena como si fuera la vida. Un milagro.

Autocrítica II. Errores

El exceso de solloína perjudica seriamente la salud.
Como el humo rizado en los pulmones.
Como la copa en cuyo fondo siempre hay unos ojos.

Que además la prisa es mala consejera ya lo decían los padres, siempre tan sabios.
Que no es fácil el patinaje artístico, pero sí el patinazo, se aprende con los años.

Que qué. Pues eso, que don Alonso Quijano no pretendía (h)echarle nada a Camencita Calvo
ni don Jack Nicholson estaba en "misión" alguna con el guapo de Tom Cruise,
sino en "Mejor... imposible".

Que pido disculpas y agradezco tan correctas correcciones.
Tómense algo a mi salud (quebrada).

Cosecha del 77

Cosecha del 77 "Yo diría que eres
lo más bonito del mundo,
o sea... que estás solita"

(Prometo que aquí iba la foto
-escaneada por mi hija, claro-
de la portada de la revista poética
que con ese título editamos en el 77,
en Dos Hermanas, un grupo
de adolescentes con inquietudes,
que se decía entonces, , y en la que
un servidor escribió un relato
-de sentido énfasis autobiográfico
y nihilista revolucionario-
con el horrible encabezamiento de
"...Y creyose absurdo y solo,
solo... ¡y tan absurdo!".
Aún así, doy fe de que la del 77
fue una magnífica cosecha,
de embriagadores vinos
y hermosas violetas).
(P.D.- Aunque la imagen no es muy buena,
y me ha llevado dos horas de pruebas,
lo conseguí. La próxima, un paso más)

Tristeza

Enfermedad:

Un ejército derrotado acampa en los ojos

Muerte:

Ayer a esta hora aún vivía. Hoy lo velan. Mañana lo entierran.
Igual dio un beso. O un portazo.
Pudo dejar una promesa. O una ruptura.
Compartir un sueño. O una pesadilla.
Deudas o tesoros.
Sea lo que fuere, ya no tendrá cumplimiento.
Sólo el dolor de cuantos le quisieron;
la pena de cuantos le conocimos.

Fugacidad

Por el paso de cebra, de espaldas.
Firme. Altiva. Presurosa.
Como si dominara un mundo
de cartón piedra.

¿Y si la sonrisa primera se le tornó en lágrima?

Geografía sentimental

Guadalquivir abajo. De Los Palacios a Chipiona, por carretera.
La marisma fértil, húmeda, tartésica, bajo un cielo frío azul claro.
Cultivos milenarios, sudores, sueños. Los ojos que vuelan.
Y mientras, suenan Los secretos (La calle del olvido, Pero a tu
lado, Voy a beber hasta perder el control...:la cándida tristeza de
Enrique Urbizu hasta su muerte por sobredosis).
El Madrid de la movida, los años dulces, la mentira inconsciente,
la vida que sigue igual, las derrotas. En otro mundo, en otra vida.
La lengua de tierra que desciende hasta el mar. Y lo miras,
suspendido en el horizonte, hasta la playa, y te preguntas cómo
es posible que esta plácida belleza se troque en gesto fiero, insolencia
altiva que lo devaste todo. Súplica de homenaje. Súplica
para amansar el rugido de las profundidades. El insondable crujir
de 85 millones de años.
A la vuelta, el sol rasga el espejo del retrovisor al caer
en llamarada de hielo. Canta Bebe. Luego Bambino. El desgarro
de la tarde se funde con las voces. Razones cargadas de pasión.
Y los ecos llegan como un tsunami interior que anega los ojos.
Luego el Sevilla sólo empataría a cero con el Getafe.
Un fastidio futbolístico para un bonito día.

Día de Reyes

En Sevilla. Nervión. Tarbena de Lizarrán. Tapitas y cervezas.
No parece el lugar adecuado, pero de pronto suena Pink Floid.
Whish you were here (Me gustaría que estuvieras aquí).
El sol tamiza el frío y la tarde se extiende como un cuerpo.
Uno, que va siendo mayor, bebe de nuevo como si abrevara
en la memoria.
Más tarde, en el centro, Avenida de la Constitución. Café Starbucks.
Recordé a Vicente Verdú (El estilo del mundo. La vida en el capitalismo
de ficción): Este café es lo que los americanos llaman capitalismo
de buen gusto. Pura apariencia blanda, intelectual, europea,
frente a la sustancia grasienta de McDonald's, otro icono de EEUU.
Y añade que ambas compañías han sido denunciadas por explotar
a sus empleados. Pero en el local -coqueto, frente a la Catedral-
sonríen, atienden con amabilidad y acento inglés. No es un día
para preguntas. La gente pasa con sus regalos. Varias parejas de gays
(lo sé) intercambian confidencias. Nosotros también.
Paseamos: la Giralda, los Reales Alcázares, calle de Judería,
de Agua, Jardines de Murillo. Fuimos jóvenes estudiantes
cuando los años abrían, y no cerraban, odiseas.
La historia ensangrentada de las murallas desveladas por las obras
del metro se amansa al paso de las sombras. Como la memoria.
O, ya expertos en repostería, la magdalena de Proust.