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Casi que da igual el qué y el cómo.
Lo mágico del disco de Scarlett Johansson es ella.
La chica que quiso crear una banda de jazz en Tokio
y hasta soñó con un final feliz, ahora canta por Tom Waits,
Anywhere I lay my head.
Una hermosa melodia a la espera de Vicky Cristina Barcelona.
Está cantado. Las nuevas tecnologías de la información y la comunicación -Internet y derivados- han cambiado los hábitos ciudadanos y los medios tradicionales se resienten. El negocio se tambalea. Desde la prensa a la televisión (Tele 5, la cadena generalista de más audiencia apenas supera el 21%). Y, cómo no, el cine.
Las salas españolas perdieron el año pasado 20 millones de espectadores respecto a 2006, según el balance del Ministerio de Cultura. Peor aún le fue al cine español, abandonado por seis millones, pese al éxito de El Orfanato. Los motivos: las descargas en la red, la mediocridad de las películas y las nuevas formas de entretenimiento.
Ir al cine es una incómoda odisea de coche, aparcamiento, horarios incompatibles, colas, entradas caras. Eso si antes has podido encontrar una oferta gratificante. El home cinema triunfa -en dura competencia con los videojuegos y otros artefactos modernos-; las salas se vacían sin remedio.
Para colmo, el sábado un periódico regala El Hundimiento y el domingo, otro diario, Ciudadano Kane. Así no hay manera.

Parece que la pareja que no pudo fundar un club de jazz en Tokio soñó con un final feliz.
"Tengo que irme, pero no voy a dejar que eso se interponga entre nosotros, ¿vale?".
El susurro de Bill Murray a Scarlette Johansson en "Lost in translation".
(Visto en Escolar)
"P. También tengo pocas dudas sobre el personaje que dice: “¡Estoy hasta los cojones de comprender!”. Ha comprendido a la CNT, a Azaña, al Caudillo, se ha pasado la vida comprendiendo y está hasta los cojones.
R. Cuando estaba escribiendo esta página la verdad es que me puse muy contento. Esto está bien, pensé, sin temor de autoelogiarme: no sólo es ingenioso sino verdadero. Porque es evidente que yo estoy hasta los cojones de comprender. Es evidente que yo ya he comprendido mucho. Incluso demasiado. Ahora bien: se me ocurrió de repente. Producto estricto de la escritura.
(...)
P. ¿Y con la banderita [de argentino] le bastó para sentirse ajeno [durante la Guerra Civil]?
R. Yo estaba convencido de que obraba bien. Pero por una razón: en aquella juventud mía yo no consideraba de ninguna manera que mi obligación para con los demás fuese prioritaria frente a mi obligación para conmigo mismo. No. Yo entonces había entendido el egoísmo de una manera perfecta: a través de lecturas y a través de todo lo que se quiera. Yo entendía muy bien que el primero al que tenía que defender era a mi Fernandito. Y, debo decirle, que con el paso del tiempo no he tenido sensación de arrepentimiento.

Primero fue fraila, luego Pixie y Dixie; la hemos visto en el Rocío, en ferias diversas y con los más diversos trajes folclóricos (la última vez, esta semana, El País la colocó, de flamenca en Córdoba, en la sección Gente, con un primor de abanico). [He aquí sus variadas cuitas]. Hoy salta a la fama otra vez de locutora de programa del corazón. Igual recela de su par ministerial, Magdalena Álvarez, que retransmitió para Gabilondo, en Cuatro, el hundimiento de un viaducto en Almuñécar, con siete muertos, y para no ser menos aprovecha la inauguración de la Feria del Libro de Madrid, junto a la Reina, para difundir que la cantante Rocío Jurado ha sufrido un "infarto cerebral".
Carmen Calvo -es ella- no ha podido resistir la tentación de equipararse a Ana Rosa Quintana, pese a que la familia de la artista niega que haya empeorado y se resista a distribuir un comunicado oficial, harta de rumores. Tan literaria comunicadora puede mantener su programa en el basurero televisivo nacional, pero una señora ministra debe contener sus afanes protagonistas. Sus palabras, recogida en este testimonio sonoro [vía Cadena Ser], revelan los vahos del personaje: Del vago "me han dicho", "parece", "me comentan" filtrado de titubeos a la fluidez de la declaración oficial -"es una artista principalísima, de las mejores voces de nuestro país", "vaya por delante el pesar que causa a todos los hombres y mujeres de este país"- que repican, como campanas huecas, todos los informativos.
Si la despiden después de esta nueva metedura de pata, algo improbable, podrá colocarse en Salsa Rosa. No tiene nada que envidiar a los del gremio.
(Foto vía anarosa.telecinco.es)
"Match point" es la última maravilla de W. Allen y del cine universal. En una tarde fresca del sur, la sala a oscuras es un balcón a la vida. El nunca viejo director recupera el pulso de sus mejores películas y nos ofrece un río de experiencias y vitalidad. Un suave y delicado trazo en la campiña inglesa que explota en el grisáceo Londres para contar que es mejor tener suerte que talento; luego serás más o menos miserable, según tu posición te lo permita. Palabras. Y poco aportan las palabras para explicar estas imágenes llenas de vigor, de belleza, de arte. Vayan, corran a verla. El irlandés Jonathan Rhys-Meyers está fantástico. Pero Scarlett Johansson está divina.
Oh casualidades. La Johansson es la chica que acompaña a Bill Murray en otra joya, "Lost in traslation", de Sofia Coppola, película que revitalizó la carrera de él, ahora alabado de nuevo por "Flores rotas", y elevó al estrellato la de la hermosa y sexy rubia hasta el punto de abrirse un hueco en el reparto de nuestro querido neoyorquino.
Que otro cine es posible lo demuestra la proliferación de certámenes que divulgan películas que rara vez acceden a los circuitos oficiales de distribución. Es una de las formas de combatir la crisis de la industria española frente al poderío norteamericano, aunque las tendencias no sean favorables. Una de las citas que se ha consolidado en los últimos años es el Festival Internacional de Cine Inédito de Islantilla, entre Lepe e Isla Cristina, en la costa de Huelva, que comienza esta noche con un gala que abrirá una cita en la que se proyectarán más de cien películas entre cortos y largometrajes, hasta el día 23. En el acto inaugural se estrenará una de las obras más esperadas, el corto "Despierta", del director local Esteban Magaz (1973), y realizado y protagonizado por los alumnos discapacitados del Centro Ocupacional de Isla Antilla.
"La mujer que redibujó mi sonrisa y llenó mi corazón cuando parecía un espacio condenado a quedarse vacío". Antonio Vega, ex Nacha Pop, dedica así su nuevo disco, "3000 noches con Marga", a la que fue su compañera, ya fallecida.
Lo consiguió. El chico bueno -y listo e inteligente y envidiable- se trae la estatuilla más apreciada del cine mundial. La no por más almibarada menos conmovedora "Mar adentro" ha podido con "El hundimiento" y "Los chicos del coro". Es una magnífica película, vitalista en su paradoja, impecable en su factura. Quizá demasiado... perfecta, por encontrarle una pega. Amenábar se convierte en otro de nuestros escasos iconos internacionales, y es para felicitarse. Más cuando la derecha digital no perdona el progresismo rayano en el rojerío de sus protagonistas y minimiza el éxito. (No se les puede sacar de Garci y su edulcorada posguerra). Es el cuarto Oscar de España. Mucho para una cinematografía modesta aunque con ínfulas, y, of course, varios genios en su palmarés.
Probablemente el no quisiera ir a ninguna parte, como aquel viaje de cómicos que filmó, pero ha llegado lejos. Probablemente hubiese sido feliz explicando toda su vida "La lengua de las mariposas" a aquellos niños de la República que terminarían por apedrearlo cuando los fascistas se lo llevaban preso. Los mismos que truncaron aquellas bicicletas que esperaban el verano. Pero el verano del 36 nunca llegó sino como sótano. Ahora no ha podido acudir a Berlín a recoger el premio honorífico a su carrera. Vuelve a estar enfermo. Los años, que no perdonan ni a los genios por más que sean cómicos disfrazados de académicos que se ocultan tras el uso de un lenguaje cervantino, bien don Quijote, bien Sancho. Escéptico anarquista de sí mismo, aún ha tenido fuerzas para declarar en su última entrevista, ayer en ABC, que el Gobierno siempre es responsable de todo. Supongo que para sí apenas salva un puñado de películas y de obras, defendidas con un carácter severo que reclama la tranquilidad de quien se expresa lejos de los focos y las bambalinas en las que tantas veces hubo de refugiarse. Que no deje de gruñir don Fernando Fernán-Gómez.Plantilla basada en http://blogtemplates.noipo.org/