Blogia
SOLLOÍNA

Columna

Savater avisa a Zapatero

"Por decirlo suavemente, la actitud del Gobierno en esta tesitura está llena de contradicciones que nos preocupan cada vez más a quienes hemos querido democráticamente confiar en su gestión del asunto. (...) La "mesa con ETA", por llamarla así, puede despertar preocupación o llamadas a la prudencia, pero no escándalo. Lo que en cambio parece imposible de asumir por instinto de conservación democrático es mezclar esas conversaciones con otras de corte político en las que se involucrarían en un totum revolutun los portavoces del terrorismo, el resto de los partidos nacionalistas y acólitos en busca de réditos por el fin de la violencia (tras haber obtenido tantos antaño de la violencia misma) y los representantes de los partidos constitucionales, es decir, de los ciudadanos que han padecido estos años la coacción terrorista. Y todo ello en una segunda "mesa", "espacio" o lo que sea, situada fuera del Parlamento y de las instituciones, que quedarían así visiblemente suspendidas y entre paréntesis derogatorios como ETA siempre ha pretendido. (...)

No existe una mágica fórmula política según la cual puedan estar simultánea e igualmente cómodos los partidarios de los derechos ciudadanos y los que piensan que los derechos son inherentes a los territorios, los que mantienen que el ser -es decir, la identidad étnica- cuenta más que el estar -o sea, la igualdad constitucional- y quienes opinan lo contrario, los que creen que sólo hay que abrir el estado de derecho por arriba, hacia la unidad europea, y los que desean desguazarlo por abajo, hacia las inacabables y legendarias "realidades nacionales" que vayan proponiéndose. Hay que elegir también aquí, como es preciso elegir entre educación confesional o laica, guerra preventiva o prevención de la guerra, asistencia social justa a quien padece cargas familiares extraordinarias o simple caridad privada, etc. A fin de cuentas, el final político de ETA no puede ser más que el refrendo de la Constitución, es decir, de las normas para la libertad de todos, o el refuerzo del nacionalismo obligatorio y omnicomprensivo que consigue en esta "nueva etapa" más privilegios. O lo uno o lo otro, pero todo a la vez y por igual, desde luego que no.

El alto el fuego permanente es una noticia excelente si lleva a que los militantes dejen ETA y acepten la legalidad; pero sería muy malo si determinase que es la legalidad la que debe reconocer a ETA. (...) Sin confianza no suele avanzarse, pero el exceso de confianza puede ser letal".

Fernando Savater, Cuidado, saleroso (en El País)

"Rebelión cívica"

Me sorprende de nuevo que la Asociación de Víctimas del Terrorismo proteste por cuarta vez contra el Gobierno y no contra la banda terrorista ETA o los islamistas encarcelados por su presunta relación con el 11-M.

Me indigna la manipulación política de tantas víctimas que malamente pueden sobrevivir con su dolor y su pena.

Me repugnan esos personajes que se aprovechan de las víctimas para vivir de ellas y hacer carrera política al amparo de un colectivo que suscita tantos y tan diversos apoyos, esos individuos que no tienen reparos en movilizar a miles de personas para cuestionar una investigación policial y judicial como la del 11-M para unir su estrategia a la fantasmagoría de un sector del PP que ha perdido el norte y de un ambicioso periodista que sólo trabaja para sus intereses; esos tipos que propician y se vanaglorian de la división de las asociaciones de víctimas para acaparar todo el protagonismo por encima de la unidad.

Si "quieren saber", hoy tienen una oportunidad única: pueden preguntar a Acebes y Rajoy -lástima que Aznar esté en EEUU. Ellos gobernaban cuando los atentados ferroviarios. Ellos deben saber, y si no saben sólo demostrarían su ineficacia y su pésima gestión, y lo acertado del voto del 14-M, ese que nunca aceptarán. Llaman a otra "rebelión cívica" desde el mayor de los cinismos. Pretenden obtener en la calle lo que no consiguen en las urnas. Apelan a una falta "inmensa mayoría de españoles" para encubrir su tendencioso partidismo y lo limitado de sus apoyos. 

A este paso conseguirán una rebelión, pero de ciudadanos hartos de que un grupúsculo utilice la presión callejera para crispar la política y dinamitar el consenso en cuestiones tan básicas e importantes como la paz o el esclarecimiento del mayor atentado de la historia de España. 

Asesinatos de Estado

Asesinatos de Estado

La flota israelí ha bombardeado una playa de Gaza repleta de gente, en una jornda festiva para los musulmanes, y ha matado al menos a quince palestinos, varios de ellos niños, como la de la foto [vía Guerra Eterna]. Hamas rompe la tregua y anuncia venganza en forma de cohetes y atentados suicidas. El presidente Mahmud Abbas habla de "guerra de exterminio". El Ejército de Israel investigará los hechos, pero mantendrá los ataques selectivos contra presuntos terroristas árabes.

Siempre hay un error que dinamita cualquier oportunidad de paz.

Siempre hay un integrista dispuesto a sacrificar a un puñado de inocentes.

Siempre hay un militar, de gatillo fácil y deseoso de medallas, dispuesto a salvar al pueblo elegido sobre un montón de cadáveres. 

Siempre hay víctimas, víctimas, víctimas sin más esperanza que convivir con el terror.

Eso, eso, la igualdad

Eso, eso, la igualdad

ENTREVISTA: ISABEL HOYOS Pionera en la reclamación de títulos nobiliarios

 

"Nadie puede quitar a las nobles el derecho a la igualdad"

"Lo que no puede ser es que en siglo XXI se acepte como válido un principio medieval, del siglo XIII, que señala que somos inferiores al hombre, de peor sangre y condición. No queremos privilegios, sólo poder recordar el honor que le dieron a nuestros antepasados. Es una causa justa, nadie nos puede quitar a las nobles el derecho a la igualdad con los hombres. He tenido el apoyo de siempre de las mujeres progresistas. Tienen que acabar ya con esta injusticia e incluirnos a todas". (En ElPaís.es; Foto Tolo Ramón)

 

ETA y nuestro laberinto

"Mientras esta ignominia no se rectifique [la posible reunión del PSE con Batasuna], entenderemos que el señor Rodríguez Zapatero desea arruinar toda posibilidad de entendimiento con el Partido Popular. En consecuencia, el Partido Popular, que no puede permanecer impasible ante hechos de esta naturaleza, rompe toda relación con el Gobierno del señor Rodríguez Zapatero, le retira el apoyo que venía prestándole y pondrá todo su empeño en que no se consume lo que consideramos un grave atentado contra el orden jurídico, la legalidad democrática, el Estado de Derecho y la seguridad de los españoles". Mariano Rajoy, presidente del Partido Popular, en el Congreso de los Diputados.

Ha pedido a Rajoy que reconsidere sus palabras sobre la ruptura con el Gobierno y apele al restablecimiento de compromisos. "Afirmo que hay bases sólidas para abordar el proceso de paz, un proceso que nunca tendrá precio político, y quien lo afirme, mentirá". Ha asegurado que la reunión del PSE con Batasuna "no representa ningún precio político, ni vulnera ningún precepto jurídico". Ha criticado el "juego hipócrita" de Rajoy al anunciar ahora una ruptura con el Gobierno en un tema de Estado como es la lucha contra el terrorismo, cuando Aznar tuvo todo el apoyo de los socialistas, que propusieron el Pacto Antiterrorista. Ha afirmado que la obligación del presidente del Ejecutivo es "salvaguardar la libertad, la seguridad y la vida de los españoles". Ha recordado que la política para el fin de la violencia la dirige el Gobierno y ha convocado a todos los grupos parlamentarios a la "seriedad, lealtad, compromiso y generosidad". A cambio se ha comprometido a "mantener la dignidad del Estado de Derecho" durante el proceso de paz, así como a la "información" y la "transparencia". José Luis Rodríguez Zapatero, presidente del Gobierno, en el Congreso de los Diputados.

En medio de la bronca impresentable de los dos partidos mayoritarios de la democracia española, Arnaldo Otegui se permite el lujo de recordar que él y otros dirigentes de Batasuna se reunieron en secreto con los enviados del Ejecutivo de Aznar durante la tregua de 1998. Sólo ETA y sus palmeros ganan en este combate de vacuas esencias y se pertrechan para lo que haya de venir. Al otro lado, los populares, con Rajoy al frente, han pasado del manoseo insufrible y manipulado del 11-M al disparate mentiroso de que el proyecto del Gobierno es el de una banda terrorista con la que ellos han negociado. Y en medio les ha dado tiempo de perder el debate del estado de la nación y de comprobar que el apoyo al PSOE no cede, pese -y quizá por eso- a una alocada y atosigante oposición, que volverá a la calle el próximo fin de semana, otra vez bajo el paraguas de una Asociación de Víctimas del Terrorismo dirigida por unos líderes de inquietudes políticas tan sospechosas como algunos de sus gestos.  

Y a un lado más, Zapatero y sus asesores y el PSE, que manejan las esperanzas de paz como si sólo ellos tuvieran la poción mágica, que ningunean al mismo líder del PP al que antes y después exigen lealtad y consenso y apoyo, que resucitan el oxímoron que respira en el lamentable sintagma izquierda abertzale ilegal, que exigen confianza ciega para subir a la alfombra mágica que nos conducirá a la felicísima pacificación como si fuésemos corderos amansados. Al menos cuentan el respaldo de la mayoría del Congreso para dar esos primeros pasos que requieren todo menos titubeos y disputas tabernarias. Porque la serpiente puede morder al menor descuido y hacen falta todas las voces y todas la manos. 

Agresión a Arcadi Espada

Agresión a Arcadi Espada

Mientras escribía (transcribía más bien) ayer tarde sobre la última barbaridad de Esperanza Aguirre, casi a la misma hora miembros del grupo Maulets, el joven revolucionario independentistas, agredían en Girona al periodista Arcadi Espada cuando iba a pronunciar una conferencia a favor del no al Estatut como destacado dirigente de Ciudadanos de Cataluña. También increparon e insultaron a los acompañantes del escritor. Los Mossos d'Esquadra sólo actuaron para proteger al grupo a la salida del acto que, mal que bien, pudo celebrarse. Según las crónicas, la policía catalana no tenía constancia de incidente alguno.

Otros han relatado los hechos: Victoria Prego, en El Mundo ("Yo estaba ayer en Girona. Me tocaba ir a ver qué decían los Ciutadans de Catalunya sobre el asunto del Estatuto. Lo que no sabía era que iba a asistir a una demostración del totalitarismo más bestial contra un grupo pequeñísimo de hombres y mujeres que no están de acuerdo ni con el contenido del Estatuto ni con el nacionalismo como planteamiento político."); Jordi Bernal, en la web de Ciudadanos. El propio Arcadi (d)escribe en su blog las frases secas del golpe seco del nazismo atroz con la simpleza del que está dispuesto a sobrevivir y a no claudicar: "Ayer, en la puerta de un edificio de Gerona, se apostó un grupo nacionalista, dispuesto a impedir el acceso a las personas que querían participar en un acto político. Cuando los hombres se atrevían a pasar los golpeaban. A las mujeres las pellizcaban, preferentemente en el culo".

Las condenas se han sucedido durante todo el día y desde diversos partidos. Pero ya no es suficiente. No cuando todavía queremos pensar que la paz en el País Vasco es posible, que caben el diálogo y el repudio a la violencia, sin manipulaciones ni obstáculos interesados. No podemos consentir que ese terrorismo callejero, impregnado de la brutalidad cotidiana que se da en llamar kale barroka, se traslade a Cataluña bajo el amparo de un independentismo institucional y en un ambiente de animosas algaradas falangistas al modo de la "juventud alegre y combativa" que tanto ha asolado Euskadi. Hay que frenar, con todas las fuerzas del Estado de Derecho, semejantes actuaciones antidemocráticas y violentas. Y el primer paso deben darlo las autoridades: el Gobierno y la Generalitat, con sus policías y guardias civiles, con sus fiscales y jueces. Y detrás, todos los partidos y asociaciones democráticas. No se puede dar respiro a quienes se creen impunes para golpear e insultar a ciudadanos libres, que acuden libre y pacíficamente a exponer sus ideas. Nos lo jugamos todo en el envite.

Los cafres de Maulets tienen la desverguenza de intentar justificar su delictiva y antidemocrática actuación en este comunicado [traducción, vía Criterio], que recuerda aquel lenguaje del tiro al aire, del accidente fortuito y de toda la prosa burocrática de los fascismos:

- "Los miembros de Ciudadanos de Cataluña han actuado desde el primer momento con múltiples provocaciones hacia las 40 personas que se han reunido en el exterior del auditorio para mostrar su rechazo a la plataforma.

- Cuando los manifestantes antifascistas hemos querido entrar en el acto para explicar nuestra opinión, algunos de los miembros de CIudadanos de Cataluña han respondido con insultos y múltiples agresiones físicas hacia los concentrados, algunos menores de edad. Otros manifestantes, que habían conseguido entrar en la sala donde se realizaba el acto, también han recibido agresiones físicas por parte de la seguridad privada de la plataforma españolista.

- Tanto la policía como los Mossos d'Esquadra presentes no han actuado en ningún momento para proteger a los manifestantes.

- Cuando el acto ha acabado, antidisturbios de los Mossos d'Esquadra y otros miembros de paisano de esta fuerza de ocupación han agredido físicamente a los manifestantes con empujones y porras extensibles.

Maulets reitera de nuevo que seguirá mostrando ahora y siempre el rechazo al españolismo y al fascismo".

(Foto E. Kelele, vía El Mundo)

El Gulag de Esperanza

El Gulag de Esperanza

"En el año 1979, el PSOE, en sus estatutos, tenía el marxismo como medio, y por lo tanto hay que preguntarle a Zapatero: ¿Ha pedido ya perdón por el Gulag?". Lo ha dicho Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad de Madrid, en Lleida, en un acto contra el nuevo Estatut. Y ha seguido, según el relato de EFE, que reproduce El Mundo: "¿No es verdad [lo que digo]?", ha preguntado luego Aguirre al presidente del PP catalán, Josep Piqué, quien le ha dado la razón asintiendo con la cabeza.

Todavía más: "La libertad en Cataluña necesita al Partido Popular de Cataluña (PPC), porque, si no, se impondrá el pensamiento único". "No sé si decir que nos tratan como si fuéramos judíos en la Alemania nazi, como decía Francesc de Carreras - miembro de Ciutadans de Catalunya - en un artículo, pero la voluntad de exclusión hacia la militancia del PPC es cada vez más manifiesta". Ha criticado también el "afán totalitario y excluyente" del nuevo Estatut, que es fruto "de una coalición nacionalista socialista que quiere imponer las reglas".

Cielos, y hay quien dice que es el ala liberal del PP y posible alternativa a Rajoy.

(Foto EFE)

Los ojos de Batasuna

"Mírame a los ojos; ambos ojos a la vez". Con estas palabras la serpiente Kaa trata de hipnotizar a Mowgli en El libro de la selva. Igual Zapatero pretende que Patxi López, el dirigente del PSE, haga lo mismo con Arnaldo Otegui, portavoz de la ilegalizada Batasuna, en ese anunciado próximo encuentro entre la dirección de los socialistas vascos y los líderes de la izquierda independentista. Que lo hipnotice hasta el punto de que Otegui y sus secuaces de ETA anuncien la definitiva disolución de la banda terrorista y la entrega de las armas y del producto de las extorsiones. Que los mire a los ojos, y de paso les recite los nombres del millar de víctimas, hasta que entiendan que el primer paso para dialogar es comprender que el primer y fundamental derecho es el de la vida y que el eje de toda convivencia es la paz, la libertad y la democracia.

Puestos a recuperar la memoria, incluso la histórica, recuerde el PSOE que también Franco alardeaba de traer la paz -eso sí: sobre el cementerio de un millón de muertos- y que nosotros, los de entonces, respondíamos que no, que no era la paz, sino la victoria. Que nadie pueda decir ahora ni en el futuro que no era sólo la paz -aunque urgente y necesaria-, sino también la libertad, la democracia y la dignidad lo que necesitan las gentes del País Vasco y se les ha negado. Los propios militantes del PSE saben mejor que nadie el significado y el dolor que portan esas palabras después de tantos muertos, de tantas amenazas, de tanta lucha.

Hay que hacer lo posible, y quizá incluso lo imposible, por la denominada pacificación, pero sin olvidar que su primera y única condición es que desaparezca ETA, la marca de los violentos. Para todo lo demás no debe haber prisas ni capuchas, sólo luz. No hace falta acelerar cuando todavía no está elaborado el mapa, esa hoja de ruta que ha de trazarse con la exactitud del topógrafo. Tampoco es riguroso aprovechar las tribulaciones del Gobierno -sean dudas o equivocaciones- para lanzarse a la más despiada confrontación política en torno a un asunto que requiere por parte de todos máxima prudencia y colaboración y extremado sentido común, pese a que alguno pueda perder lo uno y lo otro en algún momento. Como se pierde el debate sobre el estado de la nación o se tienen tentaciones preelectorales. 

Reconózcase el error de anunciar y admitir los contactos con la ilegal Batasuna antes de que los terroristas comuniquen y demuestren su abandono total de la violencia. Insístase, pedagógicamente, en que el camino será tan proceloso como benéfico si se logra el objetivo, y en que, desde convicciones y exigencias firmes, se tendrá que ceder con dolorida generosidad. Pero primero que renuncien al tiro en la nuca y a la bomba lapa y al coche bomba y a la extorsión y al terrorismo callejero. Que no se arrepientan si no quieren: ya tienen podrida la conciencia. Pero que al menos se adhieran públicamente a los procedimientos democráticos y renuncien al uso de la violencia. Luego vendrá el debate político sobre la realidad nacional, la cuantía de las inversiones o la recuperación de los aranceles, si ha lugar. Con los límites constitucionales sobre la mesa. Y el que quiera, que acuda a las urnas con la proclamación de independencia en su programa electoral. Y lo defienda con las únicas pistolas del Estado de Derecho.

Respuestas

Trae (traía esta mañana, para ser exactos) que el Gobierno ha remitido al PP 200 respuestas sobre el atentado del 11-M. Dice la crónica que el Ejécutivo desmonta la teoría del PP sobre la supuesta participación de ETA en los hechos que causaron 191 muertos y más de 1.500 heridos.

A estas alturas de algarabía, con el ventilador de la manipulación enganchado a una mochila, los juegos malabares para cambiar al juez instructor y la pestilencia de las falsas dudas, sólo cabía una respuesta, también muy breve, pero más contundente. Una que diga así:

José María Aznar era el presidente del Gobierno y Ángel Acebes su ministro del Interior. 

Rugido ultra

"¿Pero, sabe una de las cosas más grave? [respecto a la llegada de inmigrantes a Canarias]. Que estas avalanchas han convertido en un coladero nuestras fronteras, y lo están aprovechando las bandas de delincuentes para introducirse en España. Sí que tiene que ver con las bandas de delincuentes que trafican con seres humanos la delincuencia que se está produciendo en las casas, en los  robos con violencia, en los secuestros exprés, en los homicidios. ¡Claro que tiene que ver!, y, por lo tanto, hay que exigir unas políticas eficaces que acaben con este problema que cada vez preocupa mucho más a los ciudadanos. Mientras tanto, este Gobierno, absolutamente desbordado, hace el ridículo, como usted, diciendo que toda Europa iba a copiar su política".

Es Ángel Acebes, secretario general del PP y ex ministro del Interior con Aznar, en el Congreso de los Diputados.

El caso Del Olmo

El caso Del Olmo

“La campaña de titulares contra el juez fue tan grave, y con unas acusaciones tan grandes, que motivaron incluso que el jefe del principal partido de la oposición solicitase públicamente la nulidad del sumario, a pesar de que todo se estaba haciendo dentro de la legalidad”. Es parte del informe remitido por el secretario del juzgado de la Audiencia Nacional que dirige Juan del Olmo, instructor del 11-M, al Consejo General del Poder Judicial (CGPJ). El secretario asume los errores por la errónea excarcelación de uno de los presuntos implicados en el caso del mayor atentado terrorista de la historia de España, Saed el Harrak, procesado por pertenencia a banda armada.

Responde así al jefe del servicio de Inspección del CGPJ, José María Gil Sáez, quien ha responsabilizado de este asunto al juez del Olmo y propone ahora que la Comisión Disciplinaria del consejo la abra un expediente por falta muy grave. La falta imputada podría acarrear la suspensión temporal del juez o su traslado, y por tanto, su separación del sumario. Ése parece ser el objetivo y, lo más grave, todo apunta a que lo van a conseguir. Estarían encantados de que la juez Teresa Palacios, que como instructora del caso Yak 42 se ha negado a cualquier iniciativa que involuclara al ex ministro Federico Trillo y que ya declaró en su día que Gescartera no sería la Filesa del PP, siguiera con el sumario del 11-M. Por eso están agazapados, al acecho, pero sin mostrar sus verdaderas intenciones sobre el futuro de Del Olmo. Por eso sus medios tratan todavía con distanciamiento la posibilidad que propician y anhelan. Pedro Jota y su Mundo, siempre en la avanzadilla, ya lo han dejado claro en el editorial de ayer, por si acaso:  “Este periódico lleva muchísimo tiempo alertando sobre la manera caótica en que el juez Juan del Olmo instruye el 11-M. Ya no está solo”. Para insistir en la política de las descalificación:  “El 11-M es un caso demasiado grande para un juez tan pequeño”, que “se ha dejado guiar –y engañar- por la policía”.

(Foto vía elmundo.es. Jueces del Olmo y Palacio)

Intereses en la AVT

Daniel Portero, hijo del fiscal jefe del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, Luis Portero, asesinado por ETA en Granada el 9 de octubre de 2000, publica un artículo, "Calumnia que algo queda", en ABC. Éste es un extracto [vía Periodistaa 21]:

"Como ex miembro que soy de esa junta directiva [se refiere a la Asociación de Víctimas del Terrorismo], discrepo de muchas de las actuaciones de José Alcaraz, que antepone claramente intereses y actitudes personales al interés general de la asociación. No se puede utilizar la AVT para hacer partidismo cuando sus Estatutos lo prohíben expresamente. Es éticamente inaceptable que Alcaraz tenga a su esposa de responsable de los departamentos jurídico y social de la AVT y de presidenta de una asociación jienense de víctimas del terrorismo. Y es definitivamente un escándalo y contrario a los actuales Estatutos de la AVT que el actual jefe de prensa de la AVT, hijo de Gotzone Mora, sea militante de un partido político y tenga un contrato blindado por el que cobra aproximadamente 3.000 euros mensuales. Es escandaloso que Alcaraz haya mentido a los oyentes de bien de la cadena Cope para recaudar 560.000 euros para la AVT, aduciendo que el Gobierno había denegado arbitrariamente durante este año subvenciones del Ministerio de Trabajo (Alcaraz sabe que, con arreglo a la ley vigente, no se podía subvencionar a la AVT por tener aún pendiente de justificar las subvenciones de los años 2001 y 2002). Es, igualmente, un verdadero disparate que Alcaraz haya confundido las prioridades de la AVT, luchando y disparando más contra el Gobierno que contra los terroristas de ETA, contribuyendo así a polarizar todavía más el ya de por sí enconado debate político sobre la política antiterrorista. A las manifestaciones de la AVT no les ha faltado razón, pero resulta descabellado que Alcaraz haya descuidado la atención a las víctimas del terrorismo y la lucha en los tribunales de justicia contra ETA y todo su entramado, gastándose mucho más en esas concentraciones y manifestaciones contra el Gobierno que en programas de asistencia social o jurídica".

El bufón

El bufón

Aunque aún no puedo colocar enlaces, me apoyo en la foto adjunta (vía El País.es) para reproducir la lamentable imagen del diputado popular Martìnez Pujalte cuando abandonaba el Hemiciclo, expulsado por el presidente del Congreso, Manuel Marín, por sus constantes gritos e insultos contra el ministro de Defensa, José Antonio Alonso, que defendía en la tribuna el envío de más tropas a Afganistán. Ahí se le ve, en una irónica -y cínica- reverencia a las filas socialistas y a Marín. El nivel lo ofrece el propio personajillo: "No había más motivos que otros día para expulsarme", reconoce.

La nueva payasada del histriónico parlamentario es un paso más de la campaña del PP contra Alonso para que dimita por la sentencia del caso Bono. Grita la bancada popular "detención ilegal". En la Asamblea de Madrid se esposan. Qué sabran ellos lo que es estar detenido y esposado. Legal e ilegalmente. Es la España gamberra y enfrentada que nos quieren imponer quienes tiene un concepto de la democracia como apéndice de sus propios intereses. Y lo que nos queda.

La sentencia

Mis raterillos, tironeros, drogadictos suburbiales están de fiesta por la sentencia del caso Bono. A ver quien es el valiente que les pide el carné o les cachea o les interroga... por las pintas. ¿Y cómo explicar la retención, el término acuñado hace unos años por los jefes de prensa de las comisarías para expresar la circunstancia de quien ni está detenido ni encarcelado? Claro que ninguno de ellos es militante del PP, no activo, ni tiene detrás a Acebes y compañía ni al laureado Pedro José y la acorazada mediática para defender los derechos humanos.

Bono apela al patriotismo: Toda España lo vio. Y es cierto. Fue agredido e insultado. Luego los policías investigaron, alguno se pasó de listo al modificar el atestado -irregularidad administrativa, dice el secretario general del Sindicato Unificado de Policía, que compara al PP con Batasuna por utilizar el desprestigio policial con fines políticos- y ahora puede perder el empleo por "detención ilegal".

Lástima que los rateros que conozco sólo pueden acudir a abogados de oficio. 

[Foto EFE, vía El País. Sigo sin poder colocar enlaces, sorry)

"Escepticismo sureño"

"Escepticismo sureño"

El Parlamento andaluz ha aprobado esta tarde la reforma del Estatuto de Autonomía. 67/41. PSOE-IU/PP-PA. Los tres quintos que marca la ley, pero con el 40% de la Cámara al margen del texto. Tiene toda la legitimidad democrática, aunque sería deseable un último esfuerzo para incorporar al consenso a la oposición popular, pese a que este grupo ha dado sobradas muestras de su rechazo a cualquier cambio y de su interés por obstaculizar los posibles acuerdos. Queda el debate y la votación del Congreso, adonde llegará el documento el viernes para tratarse previsiblemente el 23 de mayo. Los plazos apremian porque la intención es convocar el referéndum de ratificación en febrero de 2007.

El Preámbulo del Estatuto denomina a Andalucía "realidad nacional" y el Título Preliminar, "nacionalidad histórica". Para el presidente de la Junta, Manuel Chaves, "no es un asunto secundario", ya que la comunidad tiene una "fuerte identidad fraguada en 1980, en su lucha por la autonomía plena". "El hecho es irrebatible y Andalucía tuvo que conquistar su autonomía, que no fue la historia de un consenso". Ha recordado que la expresión "nacionalidad histórica" ya aparece en la normativa vigente, para concluir: "Realidad nacional es una reafirmación coherente, rigurosa y consecuente con esa definición de Andalucía, y España no se va a romper, y menos que nadie lo harán los andaluces, que se sienten españoles de manera orgullosa, cálida y profunda".

Ha sido ese concepto –para mí, baladí y extraño- de “realidad nacional” el que ha colocado esta reforma estatutaria en el mapa nacional. La última aportación –ya se echaba de menos- ha sido la del siempre suyo Arcadi Espada, aunque para ello se ha tenido que venir hasta Cádiz, a la salmuera de la Constitución del Doce. Lamentablemente el fino analista catalán –y ahora dirigente de Ciudadanos de Cataluña- cae en su denostado tipismo al escribir en su columna de El Mundo, bajo el título de La diversidad: "Las conversaciones, incluso las más acérrimas, mantienen esa punta de escepticismo sureño que permite una leve confianza en el futuro".

Y, a mi parecer, yerra en el diagnóstico: "Las conversaciones andaluzas giran en torno a la diversidad. De una manera manifiestamente cómica y surreal. <No nos podemos permitir ser menos diversos que nadie>, vienen a concluir". (Las cursivas son mías). No creo que el debate gire en torno a la diversidad, sino sobre la igualdad. Es el mismo que alimentó el agravio cuando el PP de Aznar negoció y cedió en 1996 ante los nacionalistas catalanes y vascos -Pujol y Arzallus- y le negó a Andalucía -mayoritariamente socialista- una financiación y unas inversiones justas, aplicada bajo el criterio de población con el fin de  atender las necesidades de todos los habitantes de la comunidad autónoma. Ahora regresa, como ocurriera también en 1980, la preocupación de que nos releguen,  el miedo a perder el ritmo de desarrollo social y económico de estos 25 años de autonomía. No es un conflicto de identidad, sino de dinero, lo que sobresalta al andaluz.

Cierto, por tanto, que a los vecinos de este territorio les –nos- ha interesado muy poco el debate identitario, pero no es menos verdad que ha bastado la bravata descalificadora -vuelta al jornalero subsidiado, al señorito jaranero, a la pandereta festiva- del centralismo de derecha e izquierda, nuevamente aliado con ciertos voceros del nacionalismo periférico,  para que se produzca la movilización: todos quieren -queremos- las competencias de Cataluña, los fondos de Cataluña, la relevancia de Cataluña. O de lo que sea que tenga poder y suficiencia financiera en este mundo tan globalizado como fragmentario. Desconozco con quien conversa Espada en sus visitas a Andalucía, pero su acertada crítica al folclore andalusí del nuevo estatuto no se acompasa con otros aspectos legítimos y avanzados que establecen ese mismo documento. 

Realidad cualitativa

Como tantas veces la lucidez de Soledad Gallego-Díaz [Saber si las tazas tienen sólo cafe. El País, 21-4-2006. De pago] sitúa el debate:

"En eso consiste todo: los políticos catalanes, socialistas incluidos, reclaman una diferenciación cualitativa de Cataluña. No se trata, dicen, de tener más competencias ni de ser menos solidarios, sino de que se acepte que es una sociedad distinta de la española. Y los políticos andaluces, socialistas incluidos, le tienen miedo a esa diferencia, porque no creen que las asimetrías tengan a la larga efectos puramente decorativos".

Temen todos en Andalucía, socialistas incluidos pese a que lo dicen con sordina, que la asimetría se extienda a la financiación, a los derechos, al desarrollo. A ser de primera o de segunda. A tener voz y voto o una perenne afonía. Esa es la realidad que más que nacional es cualitativa. Y dada la reacción centralista del resto del Estado, uno empieza a entenderla. Parece que vuelven a 1980 cuando tuvimos que recurrir a un referéndum para acceder a la autonomía por la vía rápida del artículo 151 de la Constitución y situarnos al mismo nivel que las denominadas comunidades históricas. Como entonces, aAlertan del ejemplo que daríamos al resto, de Logroño a Murcia o las dos Castilla, tras el trágala catalán.  

Sin paranoias identitarias, sólo queremos que la asimetría no nos devuelva a la periferia de la historia. A aquel "Come República", que el terrateniente espetaba al jornalero en los años 30. Queremos ser iguales en un Estado federal.

(I) realidad nacional

Al fin somos una "realidad nacional". No me refiero a la posible denominación que nos reserva el nuevo Estatuto de Autonomía de Andalucía, respaldado de momento por PSOE e IU, sino a la atención que de pronto nuestra comunidad periférica ha suscitado en los más destacados medios españoles, entre lo más granado de los comunicadores, en cuanto tertuliano puebla nuestras ondas, digitales o analógicas, como objeto de debate o chanza -pero objeto, al fin. Pasados los furores del Estatuto catalán, podemos clamar con orgullosa esperanza: Señores, Andalucía también existe. Como el Sur de Serrat y Teruel. Estamos en el calendabro de la actualidad, en la vorágine mediática, en el pim pam pum partidista. Aunque la historia venga de meses. Aunque sea por una tontada insustancial que trae al pairo a la inmensa mayoría de los ciudadanos.

Retrocedamos al Mayo francés: Bajo los adoquines no está la playa, sino algún socialista escondido. Angelitos. La fórmula Clavero (Arévalo, don Manuel, aquel ministro de UCD que repartió "café para todos" en los albores autonómicos y que dimitió en 1980 porque Andalucía no recibía el mismo trato que las comunidades consideradas históricas) convertida en la "trampa" Clavero, sobre la que el PSOE andaluz se abalanzó entre los arreones identitarios del nacionalismo del PA, secundado por una IU siempre a la última, y la España una, grande y libre del PP. La ingenuidad o la malicia -tanto da- llevó al partido del presidente Chaves a acoger la propuesta del catedrático sevillano en la confianza de que los populares no rechazarían a tan venerado y liberal profesor y de que los otros dos minúsculos partidos entenderían que no había tierra más allá de esa expresión, "realidad nacional", prima carnal de la "nación" reivindicada y preambulada por los catalanes, pese a que el noventaitantos por ciento de los vecinos de esta región quieren simplemente y como mucho ser "comunidad autónoma", aunque con los mismos derechos y deberes que el que más, léase Cataluña o País Vasco o lo que haya de venir.

 

 

Pero la realidad -nacional o no- es tozuda. Los andalucistas, a los que el PSOE ha llegado a acusar de buscar un pacto con Chaves a lo CiU/ZP, se han ido al monte: minoritarios, pero dignos. Y con cinco diputados dicen que o nación y todo lo demás o nada, con el afán de defender nuestra supuesta identidad mimetizándola con la política catalana. IU, con seis escaños, se aferra al acuerdo con el PSOE, ya confirmado en la ponencia parlamentaria, y teme que las tribulaciones del consenso y alguna artimaña socialista/popular la deje fuera de juego, modelo ERC, por lo que amenaza con el maquis institucional si hay retroceso. El popular Javier Arenas, campeón en las distancias cortas del requiebro que no ha dejado de obstaculizar el proceso de reforma, responde a la última propuesta de Chaves que sí, que negocia, pero pone encima de la mesa un decálogo de condiciones de cuando comenzó este asunto hace un puñado de meses para volver a empezar y retrasar los ya ajustados plazos si se quiere aprobar en esta legislatura, mientras sus palmeros mediáticos exigen la ruptura de lo que sospechan Frente Popular y denominan sin recato "un estatuto de izquierdas". NI rota ni roja la quieren.

En ese fino y alambicado alambre, da la sensación de que Chaves está tan incómodo como Alfonso Guerra y otros notables socialistas con tanta zarandaja nacionalista que menoscaba radicalmente otros logros gubernamentales y partidistas. Más todavía cuando puede sacar adelante por amplio consenso un estatuto con notables avances sociales y políticos respecto al actual y muy elogiado por amplias capas del vecindario andaluz. Eso sí interesa a los ciudadanos: la vivienda, el paro, el desarrollo, la salud, la educación, las infraestructuras. Y una norma general de convivencia que recoga una moderna relación de derechos y deberes en la que todos cumplan, que garantice financiación suficiente para atender las necesidades y mecanismos que eviten cualquier discriminación, que establezca una relación solidaria y afectiva con los demás territorios de ésto que fue llamado Las Españas. Esa es la mejor realidad nacional. Lo demás tiene mucho de mala literatura. 

 

Bajo el lema Con orgullo, con modestia, con gratitud, los ciudadanos agrupados en torno a Memoria del futuro ha difundido un manifiesto de homenaje a la II República Española en su 75 aniversario. Comienza así:

El 14 de abril de 1931, España tuvo una oportunidad. La proclamación de la II República Española encarnó el sueño de un país capaz de ser mejor que sí mismo, y reunió en un solo esfuerzo a todos los españoles que aspiraban a un porvenir de democracia y de modernidad, de libertad y de justicia, de educación y de progreso, de igualdad y de derechos universales para todos sus conciudadanos. Hoy, setenta y cinco años después, evocamos aquel espíritu con orgullo, con modestia y con gratitud, y reivindicamos como propios los valores del republicanismo español, que siguen vigentes como símbolos de un país mejor, más libre y más justo.... (sigue...) Y se puede firmar aquí. [vía Escolar]

Hace un instante pensaba uno en cómo debió de amanecer la España republicana de hace 75 años, un día después de la proclamación del nuevo régimen. La ilusión ampliamente compartida en que las cosas públicas sólo podían ir a mejor, en que los sueños largamente pospuestos podían comenzar a cumplirse, en que la vida y la realidad serían al fin asunto de todos. Porque "hay momentos en los que sin que se sepa por qué la energía de toda una generación produce un destello formidable", como ha escrito Sol Gallego-Díaz

Contra la "catalanofobia"

Contra la "catalanofobia"

"Cataluña siempre ha sido una tierra abierta a todos sea cual sea su idioma. Siempre ha sido el lugar en que gente de otros ciudades y otros países ha prosperado y ha hecho prosperar Cataluña. Cataluña siempre ha sido buena para todos y aún será mejor. Y te digan lo que te digan, el Estatut no cambiará lo que siempre ha sido así. Convergència i Unió". Es la cuña radiofónica que los nacionalistas catalanes emitirán a partir del lunes en la Cadena Ser y Onda Cero de Andalucía.

Tras la aprobación del Estatut, tratan de contrarrestar la mala imagen de Cataluña, que achacan al Partido Popular y a determinados medios de comunicación de la derecha. El líder de CiU, Artur Mas [en la foto], quiere que la Generalitat lance su propia campaña en toda España y que se sumen intelectuales, políticos, sindicatos, empresarios y colectivos ciudadanos. Y añade: "Cataluña no puede ser ni merece pagar todos los platos rotos por el simple hecho de ser Cataluña, ni se le pueden negar sus aspiraciones colectivas. No podemos tolerar de forma indiferente que cada propuesta procedente de Cataluña sea replicada a golpes. No podemos pedir perdón cada día por ser catalanes". 

Es la respuesta a aquella campaña del PP andaluz, que acusaba a Zapatero y Chaves de consentir que en Cataluña no se pueda aprender español. Asunto que motivó la apertura del primer informe del Consejo Audiovisual de Andalucía, a propuesta de Izquierda Unida. No caben confianzas en sus conclusiones. Pero el fomento del recelo, cuando no del odio, a Cataluña ha sido el peligrosísimo argumento de los populares durante meses para socavar a Zapatero. El espíritu serbo-bosnio al que me he referido en otras ocasiones. El enfrentamiento entre territorios. Claro que gentes como el honorable Maragall contribuirían a evitar roces innecesarios si no airearan el espantajo de la insolidaridad tan a menudo, para zozobra del no menos honorable Chaves. O si no recurrieran a la altivez adinerada los danzates independentistas de ERC.

El Estatut contiene excesos, entre los que el término "nación" es sólo anécdota, aunque pienso que no supone ninguna ruptura del modelo constitucional del 78, como claman los agoreros apocalípticos. Viene respaldado por la voluntad democrática del Congreso y el Parlamento de Cataluña, y esos son los lugares para proponer alternativas y cambiarlos cuando se tengan votos suficientes. Mientras, será más importante construir entre todos una España habitable y compartida, solidaria y democrática. Federal, a ser posible. En la que la "trama de afectos", que dice Espada, no dependa de una campaña publicitaria.  

El "flock" de ERC

"Ni flick ni flock, yo nunca pierdo, / si te he visto no me acuerdo".

Así le cantó Sabina a Felipe González, después de que el ex presidente del Gobierno rechazara las acusaciones del 84 sobre presunta financiación irregular del PSOE procedente de los socialdemócratas alemanes: "Ni Flick ni flock, ni un marco ni una peseta ni un duro". Y quedó para la historia. Fue el primer aviso sobre el origen de los fondos que tan alegremente manejaban los partidos de la todavía titubeante democracia española. Excesivos gastos, pocos controles, muchas elecciones y el referéndum de la OTAN. Nadie hizo caso a quienes alertaron, menos a quienes denunciaron. Luego estalló el caso Filesa.

Mientras la izquierda penaba su oro de Moscú, también la derecha lavaba sus cuentas. La Operación Roca y sus famosos 7.000 millones de pesetas de entonces evaporados en el fracaso de carteles y mítines. La refundación de Alianza Popular en un Partido Popular inmaculado de deudas y unas arcas rebosantes para llegar al Gobierno, primero, y mantenerse después.

Bancos y cajas concediendo préstamos sin garantizar cobros, condonando créditos sin excesivas querellas. Una contribución ¿desinteresada? al régimen. Y todo pese a las cuantiosas subvenciones oficiales.

Ahora, entre el vodevil de si apoya o no el nuevo Estatut, aparece el caso ERC. Los independentistas catalanes exigen por carta a sus cargos públicos y empleados de los departamentos que controlan en la Generalitat que abonen al partido un porcentaje del sueldo e incluyen exigencias de responsabilidades si no pagan y amenazas de despido.  Han saltado el límite, aunque alegen que han podido cometer algún error en el envío de las misivas. Alguien debe dimitir. (En Marbella, el portavoz andalucista, Carlos Fernández, tuvo que dejar el Gobierno local tras denunciar una actuación similar varios trabajadores de las concejalías que controlaba este partido en el Ayuntamiento).

Los fondos de los partidos siempre han estado bajo sospecha, y más abajo han tratado de esconderla los propios interesados. Predomina la hipocresía y el ocultismo. El caso ERC tiene un eco mucho más amplio. La obligación de destinar parte del salario del cargo oficial al partido la aplican otras formaciones políticas. En Andalucía, al menos, creo que lo hacen todas. Desde concejales a presidentes de organismos públicos. Cada cual su porcentaje. Para apoyar la financiación del partido. Y no tiene porqué ser fraudulento, salvo si existe coacción. Incluso es un sistema de recaudación más transparente que esas donaciones millonarias y anónimas, sin contro, pero que, a buen seguro, regresan luego a modo de facturas de cinco tenedores.