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SOLLOÍNA

Profesiones

El trabajo que me permite comer, vestir y, a veces, viajar y soñar me ocupa más de lo que debiera y el blog ha de quedar, a veces, en un segundo plano. Lo lamento. Casi tanto como las vueltas que se le está dando al Estatuto del Periodista Profesional en vez de abrir, entre todos, una mesurada, profunda y seria reflexión sobre el porvenir de esta tarea, tan ingrata como maravillosa.

Como aportación, quiero contar la historia de un hombre que quería construirse una casa. Amante de la arquitectura, la diseñó minuciosamente desde los cimientos hasta la techumbre. Cuando al fin inició las obras, la Autoridad le mandó parar y precintó la parcela. No era titulado, ni por ende colegiado, ni tenía planos visados por el colegio en cuestión. Otra Autoridad semejante detuvo y encarceló a otro hombre que abrió una consulta médica porque le gustaba sanar y consideraba que tenía dotes y conocimientos suficientes. En prisión oyó a una persona relatar que su presunto delito había sido actuar de abogado ante un tribunal sin titulación, sin colegiarse, sin pagar cuotas, pese a que era un extraordinario experto en la materia.

Un interno del psiquiátrico adjunto se unió a la tertulia a través de la reja para contar que durante muchos años había ido cambiando de profesión cada poco, falsificando estudios y papeles, pero nunca conocimientos. Fue profesor universitario de las más diversas especialidades, adjunto de trasplantes, ingeniero nuclear y hasta psicólogo infantil. Cuando descubrían que no sólo era joven sino indocumentado, lo expulsaban y lo denunciaban.  Siempre, salvo aquella etapa en que ejerció de periodista. Nadie se preocupó de títulos, colegios profesionales, reglamentos. La mejor etapa de su vida. Unos bohemios con aspiraciones literarias, estos redactores, decía. Lo importante era escribir bien. Claro que también había sido muy bueno en todo lo demás, pero únicamente aquí podía trabajar con absoluta libertad, como tantos otros en prensa, radio y televisión. A menos requisitos, mejor.  "Lástima que ganaran tan poco. Por eso lo dejé", concluyó.

Yo también conozco radiotelevisiones estatales, regionales y municipales -públicas y privadas-,  periódicos, gabinetes de comunicación y otros derivados de esta profesión en que  la mayoría del personal no tiene la titulación de periodismo ni estudios técnicos que avalen sus tareas ni nada semejante. Conozco a algún hijo de dueño de emisora, a algún cargo de confianza de algún político, a algún chaval con inquietudes, a alguien que dice que tiene un amigo que dice tener un primo que conoce a un tipo que, como en aquella canción de Serrat. Gente que de pinchadiscos ha pasado a editor y presentador de informativos en una carrera tan meteórica como insustancial. Gente, también, -y alguna muy bien formada- que se desespera en el paro tras cinco años de carrera universitaria que no le sirve para lo que querían hacer y acaban opositando para profesor de Literatura.

Cierto, el Estatuto aporta poco al respecto. Porque en el fondo acepta el estado de cosas y no propugna el cambio radical que la profesión necesita. Peca de timorato en lo fundamental y de puntilloso en otras cuestiones más irrelevantes. Se aceptan opiniones.

Panorama desde la pantalla

Entre la Cuatro y la Sexta, la vieja TVE se quedará sin espacio ni audiencia. De entrada, ya ha perdido la Champion futbolera, que pasa a manos de Antena 3 , que ha sabido negociar con más habilidad, más fondo o más interés con los buitres de la UEFA su emisión en abierto. La cadena pública vuelve a perder otro de sus escasos tesoros, como le ocurriera con la Fórmula 1 y le ocurrirá en cuanto el Mundial de Motociclismo comience a ser rentable. (Quizá el año próximo con el esperado duelo Pedrosa-Rossi). Carlotti, el capo de Antena 3, lo ha tenido claro. Pocos acontecimientos y menos programas podrán garantizar audiencias de en torno el 30% tras la enorme fragmentación de la oferta televisiva, con seis emisoras en dura y cruel competencia. La Liga de Campeones es uno de ellos, a poco que Real Madrid y Barcelona tengan aspiraciones. El italiano a sueldo de Planeta Agostini no ha perdido la oportunidad de insinuar que la decisión de los mandamases del fútbol europeo  no sólo está relacionada con una mejor oferta económica, sino también con el dudoso futuro de TVE. Éranse una vez los despojos de un ratón perdido en el desierto, acechado por negras camadas. Y el 7 de noviembre despega TelePolanco, que hoy ha presentado su programación con toda fanfarria. A expensas de que el share obligue a alguna jugada de tahur -con los ases del fútbol, el cine y el porno en la manga-, la parrilla de la Cuatro tiene en Gabilondo a su gran estrella informativa, y en la Ser y CNN+, a su mejor cantera. Los socialdemócratas tendrán telediarios serios y sin complejos frente a la pusilanimidad institucional de Llorente y Milá en La Primera, los vaivenes berlusconianos de la Cinco pese a sus afanes de centralidad y el derechismo sin cuento de la Tres por mucha retranca que le ponga Matías Prats a tan tendeciosas entradillas. El resto de la Cuatro pretende ser un referente de cierta calidad, aunque con las fórmulas habituales. Lo primero no es complicado visto el paupérrimo nivel; lo segundo es obvio en una lucha sin prisioneros por un punto de audiencia. También tienen que cuadrar las cuentas.

La Sexta todavía es un boceto, una aspiración con muy buenos asideros en el poder, aunque el empresario Blas Herrero (Kiss Me) también pugna por la cuarta licencia. De obtener la concesión, dos de las grandes productoras españolas, Globomedia y Mediapro, con el respaldo de la mexicana Televisa, estarán lo bastante ocupadas como pensar en proyectos para sus competidores. Bailará el mercado. 

Soy de los que dudan de que haya espacio y publicidad y dinero para todos. Comprobaremos en breve si cuando lleguen las dificultades nuestros genuinos programadores acudirán como siempre al descenso a los infiernos de las bajezas humanas u optarán por morir dignamente. Los próximos meses serán apasionantes. 

 

Tribulaciones de un Estatuto

El Estatuto del Periodista Profesional, que debate el Congreso de los Diputados y que glosamos aquí, ha sufrido hoy un ataque frontal que puede dejarle malherido. A los pronunciamientos de ABC y El Mundo, se ha sumado hoy El País, el referente gubernamental, con un editorial, Periodistas, muy crítico con la propuesta de regulación presentada por Izquierda Unida. No me interesa tanto la posición en contra del principal periódico de España, por ventas e influencia. Siempre ha rechazado cualquier tipo de control, mediación, titulación y demás intentos de influir en la actividad empresarial del medio, bajo el manipulable paragüas de la libertad de prensa o de información, que no es lo mismo. Es lógico, los propietarios quieren contar lo que les plazca o les convenga a sus variados intereses económicos y comerciales, utilizar los tipos de contrato que quieran, potenciar las enormes posibilidades que les abre la figura del obrero autónomo, convocar el número adecuado de becarios gratuitos que cubran las ruedas de prensa necesarias. ¿Cómo no iba El País a invocar sus derechos inalienables si no deja de ser, en el mejor de los días, un diario liberal, por más que la atalaya ultra le tilde de irredento comunista, que ya es decir?. Así lo deja de claro el editorial del que hablo: "Los redactores del proyecto de ley han soslayado en su inspiración los modelos liberales que mejor funcionan, especialmente el del Reino Unido, que se basa en la autorregulación de los periodistas, la responsabilidad de las empresas, la aplicación en su caso de la legislación civil, penal o laboral y la ausencia de intromisión de los poderes públicos. En lugar de todo ello, el proyecto español opta por un intervencionismo de hechuras rancias, cuyo regusto autoritario no puede más que preocupar a cualquiera que considere que el periodismo en libertad constituye la piedra de toque de la calidad de una democracia".  

Seamos honrados. En España ni es ni ha sido ni parece que será posible la manoseada y ansiada autorregulación, ni las empresas de comunicación tienen el mínimo sentido de la responsabilidad, ni hay quien tenga lo que hay que tener para llevar ante la justicia a tanto depredador, manipulador y aprovechado: el riesgo es excesivo. Por eso, la profesión periodística no tiene asidero en códigos penales o civiles o laborales. Por eso, lo que más me interesa del texto de El País es la trágica radiografía que hace de este trabajo en nuestro país, sin que aporte ungüento en forma de soluciones, aun precarias:

"A pocos observadores atentos se les escapará que el periodismo atraviesa en España uno de los momentos más críticos de su historia reciente. La lista de males no es corta: quiebra de la deontología profesional; manipulación de la información para someterla a intereses espurios; falta de transparencia de muchos medios sobre su estructura o su ideario y fragilidad laboral de amplios sectores profesionales. Todo ello ha cristalizado en una preocupante indefensión de los ciudadanos ante los abusos de algunos medios. Unos abusos que, en demasiadas ocasiones, derivan llana y simplemente en corrupción. (...)  Nadie niega que los problemas existen y que alcanzan por igual a los periodistas, cuyo prestigio se ve salpicado por las malas prácticas de algunos de ellos, y a los lectores, que asisten con creciente estupefacción a la deriva en la que se ha embarcado un reducido grupúsculo de medios en España, tanto de radio y prensa escrita como, pese a su juventud, también de Internet. Con todo, el proyecto de Estatuto del Periodista que debate la Comisión Constitucional del Congreso constituye la peor solución posible que cabía imaginar. Otros países de nuestro entorno viven también, o han concluido ya, procesos de regulación semejantes. Casi siempre con vivas polémicas que, no obstante, no han alcanzado el nivel de ruido del caso español, correlato exacto de la amalgama de insultos, infamias, intromisiones en la intimidad, amarillismo o confusión entre información y opinión que diariamente trata de pasar por periodismo de calidad en los quioscos y las ondas de este país. Traspasar el amplísimo territorio de la opinión para adentrarse resueltamente en los pantanos de la desestabilización de las instituciones democráticas constituye otra peculiaridad española que no tiene parangón en el resto de Europa, y en cuya práctica destaca, de forma paradigmática, la emisora radiofónica de los obispos".

Es un diagnóstico aterrador. No sólo el Congreso de los Diputados, sino las Fuerzas de Seguridad deberían intervenir ante semejante panorama. Ya no es sólo la imposibilidad de que Prisa y Cope, y lo que mueven y significan, -por poner un ejemplo obvio- se sienten a autorregularse, sino que unos llaman a otros golpistas (no seré yo quien lo niegue). Sea como fuere, el paisanaje descrito da miedo; tanto que no parece lo peor una regulación (timorata en unos casos, inapropiada en otros) de la profesión periodística.

De nada de ésto, por cierto, dice nada el presidente de Reporteros sin Fronteras, Fernando Castelló, en su artículo de hoy en ABC, Contra la libertad de prensa, también contra el Estatuto, que vincula con Cuba y Venezuela para reforzar sus descalificaciones. ¿Habla Castelló a título individual o en nombre de tan respetable organización en un caso que tanto divide a los periodistas españoles?  Todavía recuerdo las acusaciones de Luis María Ansón, entonces director de ABC, contra la creación del Comité de Redacción de El País, en junio de 1980. Denunciaba la sovietización del periódico, el riesgo de estalinismo. Avanzamos poco en materia de espantajos. También es llamativo que muchos de los que tanto denigran, por autoritario, la expedición de un carné de periodista aceptaran, sumisos, durante décadas que el dictador Franco tuviera el número uno de la Federación de Asociaciones de la Prensa de España.

El Estatuto tiene lagunas, es mejorable, incluso puede ser rechazable. Pero es un primer paso. Sólo con el debate abierto, ya es un éxito. Máxime entre tanto empresario pirata y oscurantista, y tanto periodista en el alambre.  

El último rojo

Hoy, a las 13.00 horas, en el Teatro Español de Madrid, van a rendir homenaje a Eduardo Haro Tecglen, quien se nos ha muerto bajo el runrun de las teclas, en la trinchera, como anunció su viuda, Concha, en la web que la familia le regaló por su 80 cumpleaños. Su último artículo, titulado El otro Estatuto rechazaba la regulación de la profesión periodística que se debate en el Congreso. Era una oposición izquierdista, contra el Poder, de alguien que sufrió el carné franquista para ejercer y ganarse la vida.

"Con respecto a este estatuto, naturalmente menos fascista que aquél, puedo decir que me siento molesto de una manera general. Un periodista no debe tener más ni menos obligaciones que una persona cualquiera: las laborales deben estar regidas por los acuerdos de su sindicato y sus patronos, en este régimen, y las de la posibilidad de escribir no deben tener más límites que los del Código: es decir, lo que pesa sobre cualquier ciudadano. Como la libertad de prensa no es un derecho del periodista, sino del ciudadano: el periodista es quien la trabaja hasta el punto en que le dejen, y eso no lo va a resolver un estatuto, por muchas cláusulas de conciencia que establezca".

De este asunto, el del Estatuto en cuestión, me ocuparé en otro momento. Ahora prefiero recordar la descripción  que hacía Manuel Vicent de Haro Tecglen. Le comparaba con un soldado japonés, el último rezagado, perdido en la selva de Birmania, que disparaba a todo lo que se movía sin saber que la guerra había terminado hace… ¡más de 60 años! Así ha continuado hasta el final, con la palabra afilada frente los desmanes de la derecha, de los poderosos, con el gesto desconfiado hacia los suyos y el escepticismo de quien ha vivido demasiado y ha sobrevivido a un siglo esperanzado y terrible. Arcadi Espada, en una hermosa despedida, dice que “sólo hablaba de la guerra civil”. Nunca perdonó aquella derrota y sus nefastas consecuencias de cuatro décadas de dolor y cárcel. Le gustaba llamarse rojo, en un intento de aunar y superar en el presente las rencillas y los odios de aquellos perdedores.   

En su última etapa, los jerifaltes de El País le exiliaron a las páginas de televisión. Alguna vez se quejó de ello con cierta amargura. Pero desde esa esquina de “Visto/oído”, el autor de El niño republicano se vengaba a diario con malicia, profundidad de análisis y un inquebrantable izquierdismo de cuantos le habían orillado desde dentro de “su” periódico y se enfrentaba a tanto plumífero de la España negra y castiza contra la que tanto luchó.

 

Más allá, o más acá, de consideraciones ideológicas, incluso sus críticos más despiadados, -y eran muchos, como hemos comprobado estos días-, han tenido que rendirse a la prosa de Haro Tecglen: lo mejor y más innovador del columnismo español actual, en palabras de otro ilustre desaparecido, Lázaro Carreter.

Cierto Concha, sin el airado rojo que trazaba líneas imaginarias de dignidad, nos hemos quedado (más) solos.

Memoria y tecnología

"Desde que la cultura se dirige desde los medios de comunicación, y sigue los dictados del mercado, todo lo que no es noticia o consumo tiende a ser apartado de las vías públicas. De ahí que estemos viviendo un olvido que puede llegar a ser aterrador. La memoria tendría que ser uno de los valores del siglo XXI. Aún vivimos bajo el tic de la innovación, que fue la bandera del siglo pasado, sin darnos cuenta de que las cosas ya no son nuevas, como quieren aparentar, sino terriblemente viejas. Todo nuestro arte es puro manierismo. Necesitamos hacer una reflexión, es decir, un buen ejercicio de memoria. Sólo de ahí volverá a surgir lo nuevo".
"Soy un gran defensor de Internet. Creo que es lo único verdaderamente nuevo que ha sucedido en los últimos 20 años. Sin Internet, Atalanta [su nueva editorial] no existiría como es. Esto es una prueba contundente de que la tecnología es lo que hoy transforma nuestras vidas y no la cultura humanista. De esto no me alegro, por supuesto, pero es así, y no hay espacio para lloriqueos. Quizá es mejor ver su parte positiva, que la tecnología es un medio y, como tal, algo también fundamental para el desarrollo de la cultura.  Pienso que la alta cultura no será definitivamente engullida por la cultura de masas gracias a la existencia de dos mundos antitéticos: por un lado, los buenos libreros que seleccionan y mantienen la calidad de la oferta editorial, y por otro lado, Internet, que permite a cada usuario informarse adecuadamente desde su casa de los libros que le apetece comprar”.
Jacobo Fitz-James Stuart Martínez de Irujo, Jacobo Siruela. El País Semanal, 2-10-2005

 

Un Estatuto para los periodistas

Sin excesiva publicidad, el Congreso de los Diputados ha iniciado el debate y las comparecencias en torno a la Proposición de Ley sobre el Estatuto del Periodista Profesional (pdf), presentada por Izquierda Unida y apoyada por los demás grupos de la Cámara, excepto el Popular.  La iniciativa partió del Foro de Organizaciones de Periodistas (pdf), que reúne a la Federación de Sindicatos de Periodistas (FeSP), a los Colegios de Periodistas de Cataluña y Galicia, y a las secciones correspondientes de CC.OO y UGT. En principio también figuraba la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE), pero la Junta Directiva presidida por Fernando González Urbaneja se ha desligado del foro por sus discrepancias en torno al Estatuto y prepara un texto alternativo.

Hasta 44 expertos darán su opinión sobre un texto que divide profundamente a esta vieja profesión. La propuesta define el concepto de periodista, establece la acreditación a través de un carné que será expedido por un Consejo Estatal  de la Información o sus equivalentes autonómicos. El consejo, elegido por mayoría de dos tercios por el Congreso y el Senado, estará integrado por ocho periodistas, cuatro representantes empresariales, dos juristas, cuatro representantes de los sindicatos y cuatro miembros de asociaciones de consumidores, radioyentes o telespectadores.

Este consejo, que estará financiado por los Presupuestos Generales del Estado, creará tres comisiones. Una de Acreditaciones, para expedir el carné; otra Deontológico; y una más, de Estudios. La Proposición de Ley incluye como anexo un detallado Código Deontológico de obligado cumplimiento. La norma prevé sanciones para violaciones leves y graves; entre éstas, establece multas que pueden llegar al 10% de los beneficios netos de las empresas.
Aboga por la independencia del periodista, que habrá de respetar la línea editorial del medio para el que trabaje y que deberá cumplir un estricto régimen de incompatibilidades, y regula la cláusula de conciencia, el secreto profesional y el acceso a las fuentes. También establece Comités de Redacción como cauce de participación de los profesionales en la orientación editorial.
Hasta aquí lo más destacado. De momento, quiero sumarme al debate profesional facilitando enlaces a otros resúmenes y a distintas posiciones. El País publica hoy un amplio informe bajo el título El otro Estatuto firmado por Rosario G. Gómez. Un encabezamiento ya utilizado por Charo Marcos en su reportaje para el El Mundo.es. Desde una óptica estrictamente empresarial, ABC y El Mundo ya han publicado sendos editoriales muy duros contra la regulación de la profesión periodística. Inconstitucional e intervencionista son los calificativos más suaves que ha recibido el documento que está en el Congreso. Estalinista y franquista son otros.

El reproche de franquista les ha sido devuelto desde Comisiones Obreras, que achaca esta reacción a los intereses mediáticos y empresariales de determinados grupos de comunicación. Otros profesionales y colectivos defensores del Estatuto insisten en la necesidad de profundizar en derechos constitucionales, garantizar la independencia de los profesionales y regular algunas figuras laborales. 

Aunque mantiene una posición radicalmente en contra de la regulación, es preciso destacar la labor del asesor de medios y periodista Juan Varela, quien desde su blog, Periodistas 21, mantiene un wiki con toda la información sobre este debate, al que deberían sumarse el mayor número de profesionales y ciudadanos. Porque nos concierne a todos.

Subterráneo y detestable

Subterráneo y detestable

Hemos oído estos adjetivos en los últimos tiempos respecto a obras presentadas y galardonadas en sendos premios literarios españoles, esos sobre los que suele pesar la extraña y generalizada sospecha de que están dados, si no encargados. La gracia está en que son impresiones de miembros de los respectivos jurados. Es un paso más en lo que ya es una vieja y querida tradición de las letras hispanas. El paradigma es el Planeta, 601.000 euros, en el que los nombres de los galardonados han llegado a publicarse con varios días de antelación. Como los malos programas de televisión, este premio siempre ha buscado la polémica -publicidad gratuita al fin y al cabo- más allá de las cualidades de las novelas agraciadas. Así ha sido durante años, incluso con la presencia de destacadas celebridades en su jurado, y así se ha aceptado sin excesivos reparos morales. Pero los de esta edición limita con la genialidad o la estafa, aún no lo sé.

El caso es que un día antes de conocerse los premiados uno de los más ilustres miembros del jurado, el reputado Juan Marsé, que al parecer sustituía al fallecido Vázquez Montalbán, califica el nivel de calidad de las obras presentadas de "bajo", "subterráneo en algunos tramos". No parece una referencia muy elegante. Menos aún cuando tan significado escritor se enzarza en una desagradable disputa con los premiados -la mallorquina María de la Pau Janer (en la foto, Efe) y el peruano Jaime Bayly- en la rueda de prensa posterior al acto de entrega del galardón. Acabo de verlo en el Telediario 1 y ha sido de vergüenza ajena oir a Marsé, que obtuvo el premio en 1978 con Las muchachas de las bragas de oro, reprocharle a Janer que esté más preocupada por la vida literaria que por la literatura, a ésta justificar que aquel quiera comportarse como un enfant terrible, a aquel que el premio es una buena operación comercial, pero poco más, para dejar en el aire si será jurado en la próxima edición.

Podía haberlo decidido antes y haberse evitado el sofoco y la imagen altanera y displicente. Podía haber dimitido y no ser cómplice de la pantomima que cada año es el Planeta. Podía haber criticado las novelas premiadas desde fuera, como literato o crítico, en vez de publicitar con esta bronca unos textos que él mismo ha calificado de pobres, cuando no subterráneos. No se lo merece la obra del propio Marsé, una de las cumbres de la literatura de posguerra.  

Me ha recordado un sucedido similar, hace poco en otro galardón, que tuvo también como protagonista a otro autor de prestigio y de lugar preferente en mi biblioteca.  Fue en el Premio de Novela Ciudad de Torrevieja, convocado por otra potente editorial, Plaza y Janés, concedido al historiador y periodista de la Cope, César Vidal, (no está en mi biblioteca). La sorprendente polémica saltó cuando el presidente del jurado, José Manuel Caballero Bonald, ddijo que no había votado a la obra ganadora, a la que calificó de "detestable ideológicamente hablando". También el magnífico escritor jerezano pudo haber dimitido a tiempo. En fin, que no se puede estar a todas ni a todos, aunque se llame Lara. Y la presencia de un gran autor en el jurado de uno de estos premios sólo sirve para avalar trabajos comerciales que rara vez tiene que ver la auténtica literatura.

 

 

Las dudas de OT

Las dudas de OT

El aterrizaje de Operación Triunfo en Tele 5 despertó numerosos recelos desde que los programadores anunciaran que las cámaras entrarían en la zona privada de los concursantes para dar luego marcha atrás. El inicio del espacio demostró que los responsables del casting habían sido incapaces de encontrar cantantes de cierto nivel. Un share titubeante al comienzo hizo temer lo peor. No fue necesario. La nueva edición de OT, que concluye esta noche en una final en la que compiten Sergio, Víctor y Soraya, despegó al fin con el único recurso de las galas, el gracejo del presentador Jesús Vázquez y alguna disputa aislada entre los concursantes hasta obtener 4.723.000 espectadores y una cuota media de pantalla del 37,1%.

Mientras, los muy peculiares colaboradores de los muy diversos programas rosa de Telecinco entraban en una muy curiosa campaña a favor y en contra de según qué concursantes; tampoco los miembros del no menos peculiar jurado y algunos profesores se sustrajeron a la tentación. Parecían actitudes individuales, reacciones particulares relacionadas con la simpatía, la procedencia o las cualidades de los jóvenes cantores. Pero el devenir de la televisión en España nos enseña que no hay margen para la casualidad o el gesto solitario. Todo está medido. Y en OT ha dado a menudo la impresión de que han actuado (¿programadores, productora, cadena?... A saber) con excesiva premeditación y alevosía. En plata: Que han expulsado a quien han querido cuando les ha convenido. El público asistente a algunas galas gritaba "tongo". No tendré el mismo desparpajo, sólo mantendré las dudas.

Llamativas han sido también las campañas de las familias y clubes de fan en apoyo de los chicos, la mayoría de las veces respaldadas además por organismos oficiales que han destinado fondos públicos a menesteres tan vacuos. Hasta el muy progresista Ayuntamiento de Córdoba, gobernado por Izquierda Unida, instaló líneas telefónicas gratuitas para facilitar el voto en beneficio de una de las concursantes vecina de la ciudad. Pero nada comparado con lo ocurrido en Tenerife,  que se ha volcado en pos de su candidata Idaira (en la foto).

El caso de esta chica, expulsada en la gala previa a la final del jueves pasado, puede simbolizar el desarrollo de esta OT. Maltratada por el jurado de las galas, minusvalorada por los profesores, ha tenido un constante apoyo del público gracias a la movilización de las islas, que han sentido como agresiones el trato dispensado a su cantante. La polémica llegó a la política canaria, con la airada queja de los políticos locales, y ha terminado sobre la mesa de la Secretaría de Estado de Telecomunicaciones, donde ha remitido una queja la Asociación de Usuarios de la Comunicación (AUC). Quiere que investigue presuntas irregularidades en las votaciones telefónicas (llamada y sms) que decidieron la expulsión de Idaira. La AUC recuerda que la directiva europea de Televisión sin Fronteras prohíbe los contenidos engañosos en acciones comerciales o promocionales. Tele 5 reacciona y ha pedido a la productora del programa, Gestmusic, “un informe exhaustivo por escrito sobre el sistema de funcionamiento de este sistema de votos controlado ante notario”. Ya saben, el binomio audiencia/beneficios requiere a veces el lubricante de la polémica.    

RTVE y el mundo

"Todo el mundo puede entender que TVE tiene un exceso de plantilla, y que los medios son demasiados, es algo bien conocido por sindicatos, SEPI, TVE, y cualquier observador que se acerque".

Lo ha dicho Enrique Martínez Robles, presidente de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), el hombre encargado por Solbes para meter el bisturí en el grupo público. Apela sin pudor a todo el mundo. Sin preguntar, supongo, más que a aquellos que le mandan, le bailan el agua o esperan el beneficio de sus decisiones. 

También digo yo que todo el mundo puede entender que el sueldo que cobra este señor es una estafa a los españoles, sobre todo a los votantes del PSOE, que respaldaron con más o menos convicción un programa electoral el 14 de marzo de 2004.  

Todo el mundo puede pensar que esta política neoliberal procede de un trilerismo político en el que los sabios apenas fueron el cubilete que ocultaba la bolita de la reconversión salvaje. Porque más allá de Martínez Robles está el Ejecutivo de Rodríguez Zapatero. La web del Ministerio de Economía y Hacienda es clara repecto a los objetivos de la SEPI. Uno de ellos indica: "La ejecución en el ámbito de las empresas de que sea titular, de las directrices del Gobierno en materia de modernización y reestructuración industrial". Parece que no van a perder la oportunidad.

La directora general del Ente, Carmen Caffarel, anuncia la creación de grupos de trabajo RTVE-SEPI y aboga por el consenso, mientras los trabajadores exigen movilizaciones a unos todavía titubeantes sindicatos.

 

 

 

 

Objetivos televisivos

"Buscamos programas rentables, con audiencia y que den que hablar".

Lo ha dicho Peio Sarasola, director de Programación de Antena 3 TV, al presentar los nuevos espacios dominicales de la cadena. (El País, 9-10-2005, pág. 68).

Son magníficos objetivos, ya apuntados por otros en los libros de la periodista Mariola Cubells "¡Mírame, tonto! Las mentiras impunes de la tele" y "Mentiras en directo. La historia secreta de los telediarios". Esos directivos que entienden los programas como excusas para que los anunciantes coloquen sus mensajes, como carnaza que el pueblo anhela, como cuenta de resultados. Describe Cubells las televisiones autonómicas, pero puede ser cualquier otra:

"Una tele autonómica, salvo excepciones, sirve para cumplir todos los compromisos de colocación que se te han quedado pendientes (ya no caben más en la Administración, ni en la Sanidad, ni en los puestos privados de empresas amigas), para contentar a alcaldes vanidosos, para contar a tus ciudadanos que tu presencia constante es necesaria porque quieres estar cerca de ellos, para que las productoras de tus amigos hagan esos programas emblemáticos que sin duda consiguen elevar el nivel de esos pueblos anclados en el pasado, para que tu director general pueda vender a la cadena las películas de cone que distribuye la empresa de su mujer..."

Lamento la ausencia de nombres concretos que apenas se insinúan. Lamento esos guiños al viejo nuevo periodismo de diálogos y escenas supuestos, esa filtración de ficciones entre la acidez clarividente de los hechos. Lamento cierta parcialidad en el relato y la insistencia en según qué televisiones; ella también come, me digo. Pero estos libros son necesarios. Ahora más que nunca. Ahora... que las empresas privadas de comunicación y sus voceros vuelven a enarbolar el espantajo del estalinismo para fortalecer sus feudos de manipulación y explotación laboral. Mañana seré más preciso.  

 

Piqué, el centrista

El presidente del PP de Cataluña, ex ministro de Aznar y referente moderado de los conservadores ha asegurado hoy, en los desayunos informativos de la agencia Europa Press, que tiene la impresión personal de que el jefe del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, no comparte el Espíritu de la Transición y además considera que los últimos 25 años han sido de baja calidad democrática.

"Y cree que ahora él es una persona designada por la historia para superar este periodo y abrir uno nuevo, que engarza la legitimidad democrática no con el gran acuerdo del 78, sino con la auténtica legitimidad democrática que el identifica con los vencidos de la Guerra Civil" (...) Sé que es una afirmación muy dura y contundente, pero estoy dispuesto a argumentarla y defenderla. Hay muchos signos que llevan a eso. Y para eso hace falta un gran acuerdo histórico con los nacionalismos, algo que forma parte de la tradición de una parte del socialismo, como en el Pacto de San sebastián que después da lugar al 14 de abril. Y responde también a una voluntad de que a una parte muy importante de la sociedad española se le niegue la legitimidad de poder representar los intereses de los españoles, porque los considera herederos del franquismo. Eso hay que superarlo".   

Palabra de Josep Piqué

Aviso y disculpas

Blogia, el servidor -¿se dice así, no?- que tan amable y gratuitamente aloja este blog, ha incorporado una nueva beta de edición, y yo, analfabeto informático, he de avituarme a ella. De ahí el baile de tipos de letras, la ausencia de enlaces y otros deslices similares.

Prometo mejorarlo.

Modificado 13-10-05

Me comí el "avituarme", como bien me regaña la autora (el "cosita" la delata) del comentario. Gracias, cosita.

Como castigo, cien veces: HA BI TUAR ME 

Vice reportera

Como si tuviera poco que hacer, la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, se nos mete a reportera. Hoy publica en El País el diario de sus visitas a Ceuta y Melilla. Nada relevante. Una superficial descripción de su paseo con lastimosas frases que sólo reflejan la mala conciencia de una progresía famélica de ideas e impotente en sus buenas intenciones ante el drama de la inmigración.

He aquí algunas frases para la historia:

*  Sobrecoge pensar que 6 metros de altura por 3 de ancho es para ellos la línea divisoria entre la vida y la muerte.

*  La tranquilidad es total. Nuestros efectivos transmiten plena seguridad. No me cabe la menor duda de que estamos en las buenas manos.

*  He mantenido una reunión con las ONG que trabajan desde hace muchos años en la zona. Mayoritariamente compartimos un diagnostico común: hay que garantizar la seguridad de nuestras fronteras, sí, pero hay que garantizar un trato humanitario y digno a los seres humanos que parten de sus casas buscando un futuro mejor para ellos y sus familias.

Es precisa la razón para entender que debemos garantizar nuestra seguridad. Es necesaria para darnos cuenta de que hay que canalizar el fenómeno de la inmigración de una manera legal y ordenada. Hace falta para comprender que las soluciones hay que buscarlas desde la cooperación entre todos y de todos a nivel internacional. Pero también resulta imprescindible la sensibilidad para no olvidar nunca que los rostros que nos miran desde detrás de las vallas, los ojos que nos ven a través de las alambradas son los de seres humanos que luchan cada día por sobrevivir; seres humanos que caminan semanas y meses buscando un futuro, seres humanos que en muchos casos caen en manos de las mafias. En fin, seres humanos a los que no podemos abandonar a su suerte.

Eso, en fin...

 

 

Malos y peores

El otoño destapa las vergüenzas de la política española y Zapatero y su Gobierno tropiezan con esa realidad a la que no nos cansamos de calificar de tozuda; como el asesino, siempre vuelve. Por eso están aquí de nuevo, con toda virulencia, la inmigración y la territorialidad. Y otra vez tan lejos de cualquier posibilidad de acuerdo entre los dos grandes partidos nacionales. El PP sabe que su extremismo en ambos asuntos le reportará beneficios electorales, como ya reflejan las encuestas publicadas hoy. El PSOE teme que un mal paso le despeñe por el desfiladero. El optimismo del presidente del Ejecutivo se torna en dudas y nadie a su alrededor parece saber cómo afrontar tan graves conflictos.

Otras circunstancias históricas han demostrado que la amistad con Marruecos es una travesía por el filo de la navaja. Ahora no lo es menos. Los vecinos no tienen empacho en disparar a los negros que intentan saltar las vallas de Ceuta y Melilla. Menos aún en dejarlos a su suerte en el desierto. Mientras, los socialdemócratas relamen su mala conciencia con tibias expresiones en los telediarios y compungidas declaraciones. Los contables del partido recelan del probable  alejamiento de una progresía perezosa que puede optar por la abstención en próximas citas electorales ante la despiada reacción contra los inmigrantes.

La derecha ultramontana que se postula como alternativa lo tiene más claro: hay que devolver al ilegal al otro lado de la frontera, y allá película. Sin más zarandajas. Como entonces: teníamos un problema y lo hemos solucionado, que dijo Aznar, el apocalíptico. De paso reivindicamos la españolidad de Ceuta y Melilla frente a la timorata actitud del Gobierto, y sacamos pecho delante del moro.

Si en una primera etapa parecía que el talante impregnaba la realidad, ahora parece que la realidad anega el talante. Y la derecha no está dispuesta a soltar el hueso.

 

Estatuto

No he leído el nuevo Estatuto de Cataluña. Conozco los mesurados resúmenes del Telediario 2 y El País, y los más alarmistas de Antena 3 y El Mundo. En ambos casos la música de fondo me ha dejado preocupado. No sé si es constitucional o no. Leguleyos habrá que digan una cosa y su contraria sin despeinarse pero sirviendo a su amo y, por supuesto, cobrando. Tampoco quiero jugar al guerracivilismo tan querido a algunos columnistas pontificadores de la derecha.

Pero ese texto suena a un confederalismo muy cercano a una declaración de (pre) independencia. A autodeterminación. Nunca me han molestado en excesivo los simbolismos nacionalistas; quizá porque en Andalucía apenas los padecemos. Si quieren llamarse nación, allá ellos. Aunque esta vez lo han enlazado con el objetivo económico: la gestión de los impuestos, la regulación del mercado, la (in) solidaria relación con las demás autonomías.

Porque lo más grave es que el Estatuto llega a Madrid con al repaldo del 90 % del Parlamento catalán, y no parece que estén dispuestos a ceder mucho en una oportunidad que consideran histórica. El próximo paso podría ser, sin problema, la solicitud de entrada en la Unión Europea. Y no harían falta excesivas modifcaciones legales.

No sólo el nacionalismo vasco está al acecho, sino que el debate en el Congreso puede derivar en un enfrentamiento interno del PSOE de catastróficas consecuencias para este partido. Salvo que Zapatero y Maragall hagan magia ante los incrédulos ciudadanos.

Matanza absuelta

Después de tres años de sinsabores y amarguras, el informático de Utrera denunciado por tres cofradías que se sintieron ofendidas por el videojuego "Matanza cofrade" ha sido absuelto por un juzgado de lo Penal de Sevilla. Le acusaban de delitos contra la propiedad intelectual y contra los sentimientos religiosos porque en el videojuego se disparaba sobre nazarenos y mujeres de mantilla, típicos ambos de la Semana Santa sevillana, transformados en zombies, sobre un fondo de imágenes de las hermandades del Gran Poder, la Macarena y San Bernardo, que han actuado como acusación particular. El fiscal se había sumado a la fiesta y pedía para el autor un año de cárcel y 8.000 euros de multa.

Unas y otro han retirado sus acusaciones en el juicio que ha tenido lugar esta mañana, después de que el informático aclarara que elaboró el programa como un juego y pidió disculpas, "sinceramente". El videojuego se iba a distribuir como regalo en noviembre de 2002 con el disco "Penados y rebeldes" del grupo de rock "Narco".

Pero no es la primera vez que las cofradías llevan a un disidente a los tribunales. En 2004, la hermandad de la Esperanza de Triana denunció a un joven por colocar en Internet imágenes obscenas de la Virgen con un pene en la mano. Fue condenado en primera instancia por ofensas contra la religión católica. La Audiencia de Sevilla le absolvió definitivamente al considerar que la crítica era poco refinada, aunque amparada por el derecho a la libertad de expresión.

Disparates en un país de locos

* El Gobierno despliega el Ejército en la frontera de Ceuta. Pero le ordena no disparar.

* La Legión en la frontera con Marruecos. Qué susto de militares africanistas.

* Marruecos se compromete a colaborar en la lucha contra la inmigración irregular. Y sus gendarmes disparan a los subsaharianos.

* Y si Rajoy defendiera en las próximas elecciones la retirada de las tropas del frente inmigratorio.

* Zapatero promueve una Alianza de Civilizaciones. Pero los inmigrantes prefieren la Alianza contra la Pobreza y el Hambre. Comer, vamos; a ser posible hoy mismo. Y no hay valla que calme un estómago vacío.

* Ya tienen un Estatut que consagra una nación. Les falta la pela. Y la tendrán.

* Los obispos recibirán 144 milones de euros en 2006 a cuenta del IRPF, mientras las clases de religión se mantienen igual que en la anterior legislatura.

* Los obispos dicen que la Ley Orgánica de Educación deteriora la democracia y recorta derechos fundamentales y anuncian su apoyo a las movilizaciones contra la reforma.

Políticos tontos

La historia está llena de políticos de los más diversos pelajes. Pero quizás los más peligrosos han sido siempre, al final, los más inútiles, los más bobos, los que, amparados en su impunidad, dicen las tontunas y/o las falsedades más lamentables, pensando que los ciudadanos somos idiotas que nos limitamos a pagar sus sueldos impresentables.

Dos ejemplos de las últimas horas.

* Uno es de la diputada del PP en el Parlamento andaluz, Esperanza Oña, de la que ya nos hemos ocupado aquí por una cuestión similar: realizar denuncias falsas y/o inconsistentes. Ahora ha acusado al consejero andaluz de la Presidencia, el socialista Gaspar Zarrías, de favorecer a su hermano en un contrato de la Administración autonómica.

Supremo escándalo si no fuera porque, como ha aclarado el aludido, es HIJO ÚNICO.

* El segundo ejemplo lo leo en Escolar. La delegada del Gobierno en Extremadura, Carmen Pereira, ha decidido no autorizar una manifestación contra la futura refinería de Tierra de Barros convocada por una plataforma ciudadana. Entre habituales formalismos sobre defectos de forma, la señora delegada indica que "los cambios tecnológicos experimentados en los últimos cincuenta años han centuplicado las posibilidades de expresión pública de los problemas colectivos (...) y, en este sentido, no deja de llamar la atención el hecho de que se escoja reiteradamente la forma más primitiva de hacerlo".

¿Se manifestaría doña Carmen contra la guerra y sus nocivos efectos secundarios, que, por cierto, la han catapultado al cargo?

Cebrián, el Totalizador

El consejero delegado del Grupo Prisa, Juan Luis Cebrián, ha desgranado en el Fórum Europa, de Nueva Economía, su visión totalizadora del mercado audiovisual.

Cebrián, suponemos que de la mano de Polanco, lo ha conseguido todo para Prisa (Televisión en abierto: la Cuatro; televisión de pago: Canal +; televisión por satélite: Digital +; cadena de televisiones locales: Localia; radio convencional: la SER; radios especializadas: los 40, Cadena Dial, Radiolé; diario de referencia: El País; cadena de periódicos locales; diario económico: Cinco Días; periódico deportivo: AS).

Pero quiere más. Lo quiere todo.

Para completar el mosaico pide poco menos que el hundimiento de RTVE y la cancelación de las autonómicas.

Dice el prócer:

"El Gobierno ha hecho esfuerzos por lograr la 'paz digital', pero se ha quedado fuera el tema de las televisiones locales y autonómicas, que ahora son un campo de batalla política". Y recordó que en todo el Estado hay 2.000 cadenas "piratas" de radio y 1.000 de televisión. (¿Ha contado las Localia?).

Cebrián, reprochó hoy al Gobierno socialista que sus promesas de mejorar la gestión de RTVE todavía no se hayan hecho visibles, a su juicio, a pesar del tiempo transcurrido desde las elecciones. Mostró su "escepticismo" sobre el cumplimiento de ese compromiso de cambio, que cree básico para el mapa audiovisual español. A su juicio, una televisión pública estatal es necesaria, pero para garantizar su existencia, RTVE debe acometer "un ERE (expediente de regulación de empleo) importante y eso lo saben los sindicatos". (Necesaria pero pequeña, para que puedan devorarla a trozos, despacito, sin que se note que desaparece a manos y a beneficio de los mismos de siempre).

Y todavía hay quien se sorprende de que quiera abrir mercados en América. A este paso, la galaxia se le queda pequeña al duo dinámico. ¿Tendrá algo que ver con estos planes la Alianza de Civilizaciones que propugna Zapatero?

El chantaje

(He de aclarar que en este asunto soy parte implicada en favor de la causa laboral).

Ya he advertido aquí de las difíciles relaciones entre el Gobierno y RTVE. Ahora se agravan ante el chantaje lanzado por el equipo económico del Ejecutivo, que exige un plan de saneamiento (vaya eufemismo) y reconversión laboral antes de subvencionar al grupo público.

El vicepresidente económico lo tiene claro: "Solbes quiere preparar el plan de saneamiento de RTVE sin esperar a que se apruebe la reforma".

Los sindicatos, también: "UGT y CCOO tachan de 'chantaje' que se condicione la subvención a RTVE a una reconversión del ente".

La última hoja de CCOO revela el daño irreparable que puede causar un Expediente de Regulación de Empleo a partir de los 52 años. "Supondría reducir hasta un 41,74 por ciento la plantilla de RNE y con ello acabar con Radio Cinco y toda la red de emisoras provinciales. En el caso de TVE la reducción sería de un 34,89 por ciento lo que significaría acabar con la producción propia y con los centros territoriales y su programación. Otro tanto ocurre con el Ente que con una reducción de casi el 35 por ciento no podrá asumir ni Orquesta y Coro, ni Instituto, ni delegaciones, etc. Pero, además, al analizar las
categorías afectadas dentro de cada centro, se puede comprobar que la falta de categorías decisivas paralizaría la producción. Sabemos qué pretende la SEPI pero no
sabemos cual es el Plan de la actual Dirección y dónde queda su compromiso para mantener el servicio público y el empleo".

La preocupación en la plantilla es máxima. No se habla de otra cosa, mientras la dirección calla. Lamentablemente. Tan lamentable como la confirmación de que el PSOE juega a neoliberal. Otra vez. Y para eso ya estaba Rodrigo Rato, que financiaba bajo cuerda.