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Ordeno con mimo los libros pendientes:
El mundo de las palabras, de Pinker,
El espejismo de Dios, de Dawkins,
Córdoba de los Omeyas, de Muñoz Molina,
El terrorismo y sus etiquetas, de Arcadi Espada.
Guardo para la primavera la trilogía de Marías, Tu rostro mañana.
Las estanterías resisten. Pero uno de estos días tendré que llevar a la biblioteca municipal las viejas novelas arrumbadas.
No por altruismo. Qué va. Si no por venganza.
Para que los jóvenes se pierdan en el magma literario hasta descubrir la realidad a dentelladas. Y que aprendan a explicar(se)la, a contar(se)la. Y si tienen coraje, traten de cambiarla.
Elisa Beni, periodista y jefa de prensa del Tribunal Superior de Justicia de Madrid, esposa del presidente del tribunal de la Audiencia Nacional que juzgó el atentado de Madrid, ha escrito el libro, La soledad del juzgador. Gómez Bermúdez y el 11-M (Temas de Hoy), que sale a la venta el martes 20 de noviembre. He aquí algunos extractos:
"La imposibilidad moral de conseguir que la población permaneciera ajena a los datos que se iban acumulando en la investigación sobre el mayor trauma colectivo vivido por este país, al menos desde la Guerra Civil, propició ese llenado informativo del que hablábamos. En mi condición de comunicadora no puedo por menos que considerar que una política comunicativa diferente, con mayor transparencia hasta donde lo jurídico lo hubiera soportado, y una menor patrimonialización del sumario por parte de las únicas personas que tenían acceso a él, hubiera producido condiciones menos proclives a la proliferación de teorías alternativas, dudas sobre las condiciones del procedimiento e, incluso, posteriores juicios paralelos. Máxime teniendo en cuenta que todos los finalmente procesados fueron detenidos en los primeros días tras los atentados (...). Del Olmo no es un hombre amante de la prensa. Ni de los periodistas. Un recelo que ya tenía en sus primeros días en la Audiencia Nacional cuando aún estaba en comisión de servicio y que le costaba dejar caer incluso cuando la relación era puramente personal (...). La sociedad tiene derecho a conocer cómo marchan sus asuntos". (El País).
Más allá de la admiración por su marido que desprende cada una de las páginas -«a mi amor, sobre todas las cosas»-, llama la atención las críticas más o menos veladas contra algunos compañeros de carrera del magistrado -Baltasar Garzón, Alfonso Guevara, Juan del Olmo...- a fiscales de la Audiencia Nacional y a algunos medios de comunicación. (ABC).
"Ha reflexionado sobre "la necesidad de regular y limitar el acceso a las fuentes de información ajenas al sumario en la fase de instrucción", para evitar "que el secreto de sumario se vuelva inoperante". Bermúdez ha abogado también por la reforma legal del secreto sumarial y ha señalado que "la sospecha es un arma terrorífica contra los derechos fundamentales". Bermúdez ha recordado que en la fase de juicio oral existe publicidad máxima y ha pedido "no sacralizar la transparencia porque no es la panacea". Aunque ha reconocido que "la crítica sobre los procesos judiciales es positiva". (Más sobre esta intervención).
"En mi condición de comunicadora".
¿Con qué objetivo, en qué país, la esposa de un alto representante de la magistratura publica un libro sobre el juicio en el que su hombre ha sido presidente del tribunal y ponente de la sentencia de un caso -el 11 M- que ella misma define como "el mayor trauma colectivo vivido por este país, al menos desde la Guerra Civil"? ¿Cuestión económica? ¿Egos desmesurados? ¿Ansia de fama?
Si hay coincidencia general en que Gómez Bermúdez realizó un buen trabajo al frente del tribunal -para eso está y cobra-, no hacía ninguna falta que su esposa, Elisa Beni, periodista y jefa de prensa del Tribunal Superior de Justicia de Madrid, añadiera una coma a la sentencia. Ni aprovechara para ajustar cuentas con compañeros (que no amigos, al parecer) de profesión... de su marido. Ni convirtiera la ardua instrucción de un asunto de tal magnitud en un vulgar tomate de togas y dirites.
A José María,
Coplillas del argentino porrero
"Tengo cada insensatez, y me puedo equivocar,
pero no me equivoqué contigo...
Tengo abierto el minibar y cerrado el corazon,
y sólo late... y sólo late por los dos".
"Cualquiera se cansa de milongas,
y quiere querer y también ser querido,
confieso haber vivido afuera del margen
de lo permitido y de la moral".
"Voy a tomar unos apuntes, voy a tomar para olvidar,
voy a tomar unas medidas urgentes… urgentes,
voy a tomarme hasta el pelo, mi pelo por favor
con mucho hielo,
voy a tomarme hasta los trenes
que no van a venir".
Andrés Calamaro
"P. También tengo pocas dudas sobre el personaje que dice: “¡Estoy hasta los cojones de comprender!”. Ha comprendido a la CNT, a Azaña, al Caudillo, se ha pasado la vida comprendiendo y está hasta los cojones.
R. Cuando estaba escribiendo esta página la verdad es que me puse muy contento. Esto está bien, pensé, sin temor de autoelogiarme: no sólo es ingenioso sino verdadero. Porque es evidente que yo estoy hasta los cojones de comprender. Es evidente que yo ya he comprendido mucho. Incluso demasiado. Ahora bien: se me ocurrió de repente. Producto estricto de la escritura.
(...)
P. ¿Y con la banderita [de argentino] le bastó para sentirse ajeno [durante la Guerra Civil]?
R. Yo estaba convencido de que obraba bien. Pero por una razón: en aquella juventud mía yo no consideraba de ninguna manera que mi obligación para con los demás fuese prioritaria frente a mi obligación para conmigo mismo. No. Yo entonces había entendido el egoísmo de una manera perfecta: a través de lecturas y a través de todo lo que se quiera. Yo entendía muy bien que el primero al que tenía que defender era a mi Fernandito. Y, debo decirle, que con el paso del tiempo no he tenido sensación de arrepentimiento.
«Con Rajoy, llegar a fin de mes es posible»
El nuevo montaje del PP reprocha al PSOE la subida de los precios y promete una histórica bajada de impuestos
La legislatura en menos de un minuto
Los socialistas contraatacan con otra grabación en la que comparan datos de esta legislatura con las de Aznar
Cuando los partidos se convierten en productoras de televisión, ésto sólo puede acabar como El diario de Patricia.
"Más temprano que tarde, sin retorno".
No por esperada una muerte es menos dolorosa. El tío José, el de Barcelona, ha muerto de cáncer esta madrugada.
Era el primero de los cuatro hermanos de mi madre, la mayor. De chico trabajó en el arroz, en la marisma. También acudía con la familia de temporero a la aceituna de Jaén. Allí conoció a una granadina de Algarinejo, con la que se casó después de hacer la mili, como mandaban los tiempos. Era un zagal cuando me llevaron a aquella boda por carreteras imposibles. Ella ya tenía familia emigrada en Barcelona y allá que se fueron, lo más lejos posible del campo, de las escasas peonadas, de los míseros jornales.
Durante años trabajó en una pequeña empresa de colocación de parqué. Le dio para comprar una vivienda pequeña en un barrio obrero, Horta, y criar a cuatro hijos, todos catalanes. Y para ver en Camp Barca a su Betis (nadie es perfecto). Le recuerdo una vez entrando en un hotel de postín en Las Ramblas, como si devorara el mundo tras recorrer toda la ciudad, escapado del trabajo, para abrazar, orgulloso y feliz, al sobrino que acudía desde Sevilla a la conferencia de un político andaluz. Cuídate de esta tropa, me dijo entre achuchones.Volvía, y no siempre, por agosto, para la feria. Valoraba el progreso catalán, agradecía la acogida y el trabajo, la pela, que decía con gracejo y acento. Pero había tristeza en su voz, una melancolía de arrozal infantil crecida en Isla Menor, junto al Guadalquivir. Alguna vez hablaba, sin mucha convicción, de la posibilidad del regreso, ya pensionista, cuando los niños tuvieran la vida hecha. Pero los hijos nunca acaban de hacer la vida. Se jubiló hace poco, un par de años o así. Y de pronto le sobrevino el cáncer. Por el tabaco, dijo el oncólogo, profesional. ¿Y de tanto trabajar no, joder?, gruñiría. Pero no pudo luchar mucho más.
El teléfono ha sonado esta mañana para traer un agrio regusto a marisma seca, a silencio espeso. Este hombre, que ayudó a levantar lo que llaman la realidad nacional catalana, forma parte de mi vida.
Irá un vaso de vino regado en lágrimas en el duelo.
"Pero casi peor que la publicación son las razones con que la autora ha pretendido justificarla: decir que, "como periodista, no podía moralmente dejar de contar esta gran historia que ha venido a buscarme", y alegar que "si hubiera sido un hombre quien escribiera sobre su mujer nadie lo hubiera descalificado" revela una dudosa idea sobre lo que son el periodismo, la moralidad, el sentido de la oportunidad y las reivindicaciones de la mujer frente al machismo". (Editorial de El País).
Y todavía más: "Pilar Manjón, presidenta de la Asociación 11-M Afectados de Terrorismo, tiene una cita el próximo jueves en la Fiscalía de la Audiencia Nacional. Allí va a denunciar una situación de riesgo y amenaza a su seguridad personal provocada por la revelación de una reunión reservada en el libro La soledad del juzgador, cuya autora, Elisa Beni, es la esposa del magistrado Javier Gómez Bermúdez". (...) "Yo solicité una cita con el juez. Yo no pedí hablar con el marido de la periodista", explicó ayer Pilar Manjón a EL PAÍS. "Era una conversación reservada. Esta frivolidad irresponsable supone colocarme en la diana de los yihadistas. ¿Es esto justo? ¿Cómo se puede justificar semejante barbaridad? ¿No saben acaso de lo que están hablando? Pues parece que no. O es que simplemente su egolatría les hace tener sin cuidado lo que le pueda ocurrir a los demás. Es increíble que los protagonistas de todo esto crean que están jugado a salsa rosa".
"Los jueces estrellas tienen mucho de jueces, pero tienen mucho más de vedettes, y para vedettes prefiero a Norma Duval. (...) El juez que busca la fama, que busca la popularidad, creo sinceramente que no es de fiar". Rafael Mendizábal, magistrado emerito del Tribunal Constitucional. (En La ventana, Cadena Ser)
Lo expresé aquí hace unos días: el gen del tomate, tan arraigado en España, que aflora entre togas y dirites.
“Que dos y dos sean cuatro es una opinión que muchos compartimos. Pero si alguien sinceramente piensa otra cosa, que lo diga. Aquí no nos asombramos de nada".
"Juan de Mairena", Antonio Machado
Andalucía es la Comunidad autónoma, de todas las que se han presentado al informe PISA 2006, que obtiene los peores resultados en la escala de Ciencias (474 puntos), situándose al mismo nivel de Portugal y por debajo de la media española (488 puntos), que a su vez está por debajo de la media de los países que integran la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), según consta en un avance del informe PISA 2006, adelantado ayer por la revista «Magisterio». (...) Andalucía estaría, como Portugal, en el puesto 31, por detrás de Italia, Rusia, Eslovaquia, Polonia o EEUU, entre otros. (ABC)
Las soluciones urgentes:
La consejera de Educación de la Junta de Andalucía, Cándida Martínez, aseguró hoy que no valorará el informe PISA 2006 --en cuyo avance Andalucía es la comunidad que obtiene peores resultados en Ciencias-- hasta que la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) no publique los resultados oficiales el próximo 4 de diciembre, si bien adelantó que la nueva Ley de Educación "mejorará el rendimiento escolar". (Europa Press)Desde las revueltas de antaño habíamos convenido que la salud y la educación eran derechos básicos, servicios elementales que debía cubrir el Gobierno con dedicación y esmero. Más aún, que eran tareas primordiales de la izquierda (utópica, retórica o socialdemócrata). Peor aún: esa izquierda divina utiliza todavía los parámetros educativos y sanitarios para avalar el régimen de Castro.
Sería injusto negar los avances andaluces en estos ámbitos. Pero no es menos injusto que tantos años de gobierno socialista no hayan resuelto una de las condiciones básicas para hacer realidad la vieja aspiración de la igualdad: una educación de calidad para todos.
Lo elogié aquí cuando obtuvo el Reina Sofía de Poesía. Ahora le reconocen con el Príncipe de Asturias.
Pero Juan Gelman es, sobre todo, nuestro. De los que le leemos, de quienes hemos seguido su dramática experiencia con la dictadura argentina, de quienes conocemos su compromiso y la pasión de su voz.
Límites
¿Quién dijo alguna vez: hasta aquí la sed,
hasta aquí el agua?
¿Quién dijo alguna vez: hasta aquí el aire,
hasta aquí el fuego?
¿Quién dijo alguna vez: hasta aquí el amor,
hasta aquí el odio?
¿Quién dijo alguna vez: hasta aquí el hombre,
hasta aquí no?
Sólo la esperanza tiene las rodillas nítidas.
Sangran.
Tras una absurda disputa laboral, Roberto Loya -"compañero del alma, compañero"- responde airado con varios comentarios en el blog. Y deja esta perla en el aforismo de hace unos días. Vaya en la portada, a modo de desagravio, a modo de abrazo.
"NO. LAS PALABRAS NO NOS COMPLICAN. SOMOS NOSOTROS.
Los pantanos arden,
Los grandes ríos truenan.
Las colinas y huracanes aúllan.
El mar cabalga las nubes y la niebla camina sobre el sol.
Vagabundea la vida olvidando reglas de ganancia o pérdida…
Pero casi ángel corrompido en el engaño
Sabe del mundo de los breves sentidos.
De ese modo callan palabras salvajes
El vacío se mezcla con las cosas,
Los esclavos participan de diez mil eras.
Lo invulnerable abraza
Una triste ilusión:
No soy como el hombre".
Plantilla basada en http://blogtemplates.noipo.org/