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Los bajitos siempre hemos dicho que los perfumes buenos se venden en frascos pequeños.
- "¡Cómo el veneno!", suele decir el listo de turno, en una analogía que nunca me ha disgustado.
Ahora las investigaciones de lo pequeño suponen "una revolución sin precedentes" y son "de trascendental importancia para el progreso de la Humanidad".
Una pequeña venganza reconocida con el Premio Príncipe de Asturias.
Emilia Casas, la presidenta del Tribunal Constitucional, se ha metido en un lío por querer ayudar a la amiga de una amiga. La ha salvado el Tribunal Supremo en el penúltimo instante. Pero no es suficiente.
No lo es cuando la quinta autoridad del Estado aconseja cosas como ésta:
"Siempre podrá provocar usted, su abogado lo sabe, alguna nueva actuación judicial que le permita llegar al Tribunal Constitucional en amparo, no".
"Eh, si alguna vez va en amparo, pues ya me vuelve a llamar".
Los jueces del Supremo consideran que no hubo "asesoramiento" (quizá como medida de precaucación ante las barbas del vecino; vecina en este caso) y que la conversación "se ajustó a los usos sociales".
Para educar a la ciudadanía en esos usos de alto nivel propongo que la presidenta cuelgue en la web del Constitucional su número de móvil; por si tenemos un problemilla. Mientras, que la señora Casas aprenda a conjugar el verbo dimitir en su acepción principal: Me voy, me voy, me voy.

No soy muy aficionado al flamenco y entiendo lo justito. Pero Miguel Poveda actuó la noche del jueves en el Festival de la Mistela de Los Palacios y Villafranca y no lo sacamos a hombros porque estos tiempos son otros y esas cosas no se hacen en un teatro tan coqueto y apañao.
Porque Poveda encendió su Lámpara Minera, la que consiguió en La Unión en 1993, y trituró cada palo en su poderosa garganta para dibujar profundas sensaciones en esa parte del cerebro que nos emociona y que nos reconcilia con la especie.
Generoso en el homenaje, recordó a Antonio Mairena, hizo un guiño a Camarón, reclamó el sitio de la copla y su poeta Rafael de León, cantó a las uvas negras de Los Palacios y se fue con unas sevillanas que llevó a algunos a salir de la sala taconeando.
Y entre todo eso, la guitarra de Juan Carlos Romero, el jaleo de los acompañantes y, sobre todo, la voz, la voz inconmensurable de un niño badalonés que atiende por Miguel Poveda.
(Foto MJD)
Estos malditos cortes publicitarios.
(Que dan para comer y otros vicios menos confesables).
"En el caso presente, el acusado ha utilizado expresiones insultantes e innecesarias para el recto ejercicio de la libertad ejercitada [...] No cabe duda de que las opiniones y calificativos son formalmente vejatorios en cualquier contexto, innecesarios en la labor informativa [...] y suponen un daño injustificado a la dignidad del querellante". "El querellado, por un lado imputó hechos falsos [...] y por otro, utilizó de forma reiterada insultos y descalificaciones con imputaciones gravemente ofensivas".
El Juzgado de lo Penal número 6 de Madrid, que preside Inmaculada Iglesias, condena a Federico Jiménez Losantos por injurias graves a Alberto Ruiz-Gallardón.
El locutor de la Cope recurrirá: "supone una espada de Damocles sobre la libertad de crítica al poder político. Esto lo que hace es asustar y amedrentar”.
Los mismos supuestamente grandes diarios españoles que hace unos días ignoraron en sus portadas la concesión del Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades al buscador Google, hoy se inclinan ante la sangre derramada por un torero.
Sin militar en la antitauromaquia (mi compadre dejaría de hablarme), la Fiesta Nacional me desagrada; salvo algunos apuntes de viejas imágenes de Curro Romero o Rafael de Paula.
También me resulta sospechosa esa presión mediática en torno a la figura de José Tomás en unos tiempos en que las corridas decaían tanto como los bichos que las coprotagonizan.
En cualquier caso, aquí, si hay que proclamar, somos de Morante de la Puebla.
El alcalde de Estepona, Antonio Barrientos, y varios concejales han sido detenidos por presunta corrupción urbanística. A los implicados en la operación Astapa se les imputan supuestos delitos de tráfico de influencias, prevaricación, blanqueo de capitales y cohecho.
¿Nadie puede impedir tanta tropelía?
Más de 38.000 profesores se disputan estos días las 9.000 plazas de la oferta de empleo público docente convocadas por la Consejería de Educación de Andalucía. La mayoría son para Secundaria. No llegan a 500 las de Formación Profesional y las Escuelas de Idiomas y las Escuelas de Artes Aplicadas y Diseño se reparten otro centenar cada una.
A los afortunados les espera -sueldo fijo y ocupación vitalicia al margen-,
el informe Pisa y sus aterradores datos,
un polémico Plan de Calidad, que prevé 7.000 euros de incentivo en cuatro años para los que logren que sus niños salgan guapos en las estadísticas,
la Agencia Andaluza de Evaluación Educativa, que analizará la satisfacción de las familias,
una juventud de convivencia difícil, tan necesitada de Educación para la Ciudadanía, que encuentra escaso interés en el esfuerzo y el aprendizaje,
un profesorado funcionarial, cortito de iniciativas, amparado por la burocracia sindical y alejado del alumnado, de sus inquietudes y sus entornos,
una legislación educativa trastabillada en siglas vacías y unos ampulosos proyectos gubernamentales siempre limitados de presupuestos.
Con todo, de esos 9.000, como de entre los 114.000 que ya están, habrá muchos que trabajen por recuperar el prestigio de la palabra maestro.
Desde hace algunos años hay crecientes razones para preocuparse en nuestro país por la situación institucional de la lengua castellana, la única lengua juntamente oficial y común de todos los ciudadanos españoles. Desde luego, no se trata de una desazón meramente cultural -nuestro idioma goza de una pujanza envidiable y creciente en el mundo entero, sólo superada por el chino y el inglés- sino de una inquietud estrictamente política: se refiere a su papel como lengua principal de comunicación democrática en este país, así como de los derechos educativos y cívicos de quienes la tienen como lengua materna o la eligen con todo derecho como vehículo preferente de expresión, comprensión y comunicación. Como punto de partida, establezcamos una serie de premisas: 1. Todas las lenguas oficiales en el Estado son igualmente españolas y merecedoras de protección institucional como patrimonio compartido, pero sólo una de ellas es común a todos, oficial en todo el territorio nacional y por tanto sólo una de ellas -el castellano- goza del deber constitucional de ser conocida y de la presunción consecuente de que todos la conocen. (...) 2. Son los ciudadanos quienes tienen derechos lingüísticos, no los territorios ni mucho menos las lenguas mismas. (...) 3. En las comunidades bilingües es un deseo encomiable aspirar a que todos los ciudadanos lleguen a conocer bien la lengua cooficial, junto a la obligación de conocer la común del país (que también es la común dentro de esa comunidad, no lo olvidemos). Pero tal aspiración puede ser solamente estimulada, no impuesta. (...) Por consiguiente los abajo firmantes solicitamos del Parlamento español una normativa legal del rango adecuado (que en su caso puede exigir una modificación constitucional y de algunos estatutos autonómicos) para fijar inequívocamente los siguientes puntos: 1. La lengua castellana es COMUN Y OFICIAL a todo el territorio nacional, siendo la única cuya comprensión puede serle supuesta a cualquier efecto a todos los ciudadanos españoles. 2. Todos los ciudadanos que lo deseen tienen DERECHO A SER EDUCADOS en lengua castellana, sea cual fuere su lengua materna. (...) 3. En las autonomías bilingües, cualquier ciudadano español tiene derecho a ser ATENDIDO INSTITUCIONALMENTE EN LAS DOS LENGUAS OFICIALES. (...) Firmado por Mario Vargas Llosa, José Antonio Marina, Aurelio Arteta, Félix de Azúa, Albert Boadella, Carlos Castilla del Pino, Luis Alberto de Cuenca, Arcadi Espada, Alberto González Troyano, Antonio Lastra, Carmen Iglesias, Carlos Martínez Gorriarán, José Luis Pardo, Alvaro Pombo, Ramón Rodríguez, José Mª Ruiz Soroa, Fernando Savater y Fernando Sosa Wagner. Respaldo este manifiesto. Considero que la lengua común de las Españas es la base de esa "trama de afectos" (en palabras de Espada) que, por encima de la descentralización administrativa del Estado de las Autonomías, nos une en este país al fin democrático. (Si has llegado hasta aquí, disculpas por la edición del texto; no he conseguido hacerlo mejor)
Saludos al equipo de motigo
La mejor letra para el himno de la selección que ha ganado la Eurocopa de Naciones de fútbol.
Y así la coreamos anoche hasta que las copas, el tabaco y el griterío nos destrozaron la garganta.
En esta España de una sola "p" da gusto vivir.
Sólo nos queda saber compartir con la misma solidaridad común con la que estos chicos del sabio manejan el balón.
(A propósito del sabio: recuerdo con maldad a todos aquellos que quisieron echar a Luis Aragonés de mala manera por el asunto Raúl, a todos aquellos que antes de la Eurocopa entrevistaban con sorna a su posible sustituto, al que un día, en un ataque de madriditis, enarboló una camiseta de Guti como afrenta, a los tantos que han intentado utilizar su poderes mediáticos centralistas para manipular a los aficionados en provecho de sus no siempre confesables trajines. Para todos ellos, muchos de los cuales ahoran se suben al carro ganador, esta victoria de un grupo de maravillosos chavales inspirados por el viejo Zapatones).
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